Huésped de cuatro patas

Desde la alimentación, el cuidado y la relajación por medio de masajes, los hoteles caninos tienden una alfombra a sus siempre apreciados y lanudos clientes.

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Huésped de cuatro patas

Los perros al estar en un ambiente vigilado y compartir con otros animales dejan de ser ansiosos y se vuelven más sociables. Los perros al estar en un ambiente vigilado y compartir con otros animales dejan de ser ansiosos y se vuelven más sociables.

Los perros al estar en un ambiente vigilado y compartir con otros animales dejan de ser ansiosos y se vuelven más sociables. Foto por: Eric Batista

En algunos sitios también brindan la atención a gatos. El costo de la estadía suele ser más económico, ya que los felinos son especies más independientes. En algunos sitios también brindan la atención a gatos. El costo de la estadía suele ser más económico, ya que los felinos son especies más independientes.

En algunos sitios también brindan la atención a gatos. El costo de la estadía suele ser más económico, ya que los felinos son especies más independientes.

Cuidados exclusivos para mascotas Cuidados exclusivos para mascotas

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‘Jack’ desciende del automóvil, cargado en brazos de su dueña. En el lobby envía su saludo: un ladrido. Viene preparado con una maleta con comida, medicinas y una pañoleta perfumada que le servirá de consuelo por si llegase a extrañar la presencia de sus amos.

En el lugar, una manada de amigos le esperan, la jauría lo pone en alerta. Levanta a medias las orejas.

Se le agudiza el olfato ante los primeros minutos en el ‘parvulario canino’ por los gruñidos de sus pares, pero al rato ‘Jack’ está en el césped jugando a la queda con sus otros amiguitos perrunos.

Sí, ‘Jack’, un poodle o caniche negro, cuyo par de ojos oscuros se pierde en su frente tras una maraña de pelo rizado, es el nuevo huésped del hotel boutique para mascotas The Pet Place. Este es uno de los hospedajes para mascotas que han trazado su huella en los negocios innovadores en Panamá y que al mismo tiempo comienzan a ser un servicio de alta demanda.

Cada vez más personas con muchas responsabilidades disponen de poco tiempo, incluso para sí mismas. Y no les viene mal una mano amiga que provea a sus mascotas de los cuidados básicos, cariños y un poco de esparcimiento diario.

Estos hoteles, que también ofrecen facilidades de guarderías, son una opción para aquellos dueños de mascotas que consideran a los animalitos parte de su núcleo familiar. Así como lo es ‘Jack’ para Anyuris Filós, una mujer de negocios que ha encontrado alivio a sus problemas con la aparición de la hotelería canina.

Antes de que ‘Jack’ pasara a ser un huésped frecuente, Filós solía llevarlo a su trabajo. Todo el día el pequeño lanudo divagaba en la oficina, pero cuando llegaba la hora de la junta, Filós se las ingeniaba para mantenerlo distraído en el auto con la ventana entre abierta. “La tensión me aumentaba. No podía concentrarme ni en lo uno ni en lo otro”, confiesa la empresaria que guarda por el animalito un afecto especial, puesto que su mascota le ayudó a superar un embarazo fallido. “Jack’ me sacó de la depresión”, reconoce.

Eso de llevarlo al trabajo fue una solución obligada, ya que cuando lo dejaba solitario en casa durante el día y regresaba en las noches hallaba un twister de vómito en el piso. “La soledad lo enfermaba”, admite del can que adoptó luego de que unos argentinos lo dejaran en Panamá, porque en el aeropuerto durante la cuarentena se golpeó la cadera y, con ello, perdió las habilidades de artista para lo cual había sido entrenado. ‘Jack’ ignora que a pesar de todo, sigue siendo un artista, no solo porque se hospeda en un sitio de lujo, sino porque tiene el cargo ad honorem de recepcionista.

Su lugar favorito en el hotel, carente de rejas y encierros deprimentes, es el recibidor. Allí la dueña hace los papeleos para el ingreso de otros clientes de cuatro patas. ‘Jack’ da confianza a los nuevos huéspedes nerviosos que olfatean por primera vez el hogar de primera clase en el que pasarán unos buenos días.

Cuidados exclusivos para mascotas

Si visitara un hotel para canes, la frase ‘un servicio de perros’ quedaría en desuso ante cualquier atisbo de connotación despectiva.

El brillo del piso del hotel Woof House reluce. Está pulcro. Cualquier “gracia” es borrada con un trapeador antibacterial antes de que su hedor sea percibido por alguno de los otros huéspedes.

Un hotel de perros es más que eso, porque también es un sitio donde convergen todos los placeres para consentir a los amigos de cuatro patas. Desde peluquerías, tiendas de artículos de última moda, baño y spa, este último incluye masajes para relajamiento muscular o aliviar alguna dolencia a través de la técnica holística del Reiki aplicado a mascotas.

La estadía también se combina con entrenamientos de buena conducta si el perro ha sido malcriado a punta de consentimiento.

Albert Noel es uno de los colaboradores que se dedica al cuidado de ‘Sacha’, ‘Canela’, ‘Giorgio’, ‘Daffi’, ‘Lía’ y ‘Purple’, algunos de los 21 perritos entre hospedados y en guardería. “Este trabajo es muy parecido al de un niñero”, compara sonriente, mientras atiende con minuciosidad las necesidades de cada perro y los pone en orden cuando es necesario.

En la pared hay un mural inscrito con los nombres de los huéspedes y sus respectivas horas de comida, baños recibidos y el tiempo que resta para entregarlos a sus ‘padres’, como son etiquetados con frecuencia en estos linderos los dueños de las mascotas.

Noel mantiene a la manada en movimiento, jugando con pelotas o simplemente siendo perseguido por el grupo que espera recibir una galleta como recompensa. Los recreos entre perros son vigilados, puesto que algunas veces la manada se puede salir de control. También hay momentos para la siesta. Algunos de ellos piden por sí mismos un descanso y se dirigen a su habitación, un espacio privado donde hay una cama acolchonada, unos juguetes y una porción de alimentos.

“Todos los dueños reciben a sus perritos limpios al final de la jornada”, explica Patricia Esquivel, una activista de la fundación Amigos de los Animales y la Naturaleza que ha instalado Woof House, un negocio especializado en dar atención y hospitalidad a los canes desde hace 19 meses.

Hay requisitos que deben reunir todos los huéspedes antes de ponerse en contacto con la manada: estar libres de pulgas, de parásitos, vacunados y no estar en periodo de gestación ni en celo.

“Tenemos que garantizar la salud de los otros perros o no exponerlos en el caso de los que estén en celo o enfermizos”, advierte Esquivel.

“El principal motivo para que un dueño deje a su mascota bajo nuestros cuidados es por viajes o vacaciones, aunque en algunos casos es por un funeral que debe atender”, agrega.

Los costos de un hospedaje varían según el sitio, puede ir de los 18 a los 30 dólares por noche.

Anyuris Filós, dueña de un can, calcula que invierte unos 400 dólares mensuales entre hotel y guardería para su mascota. “Es como pagar una escuela para niños”, compara. Sin embargo, no se arrepiente. “Puede parecer de locos, pero en realidad ahorro tiempo y estrés dejándolo con personas profesionales que van a tener la paciencia y el carisma en el trato a mi perrito”, dice.

La particularidad de los hoteles es que a los animales no se les encierra en jaulas (excepto para dormir, pero en habitaciones amplias), sino que se mantienen en espacios acondicionados tal como si se tratara de sus propias casas.

“Los perros por naturaleza son de convivencia en manada. Luego de un tiempo de entrar al hotel se adaptan y juegan entre ellos, a algunos les gusta tanto que no quieren irse de vuelta con sus dueños”, relata Esquivel acerca de cómo superan los canes la ausencia de sus ‘padres humanos’.

Bibiana Rodríguez, directora del hotel boutique The Pet Place, dice que los padres suelen recibir invitaciones por el cumpleaños de sus mascotas. Se les prepara un festín con dulce especial para perrunos y canastistas para llevar a sus casas.

Otras especies

Aunque el fuerte de la hotelería va dirigido a los perrunos, también hay otros sitios como Pet Home, que ofrecen cuidado a los gatos, conejos, tortugas y aves.

Susana Barros, una experimentada en estas faenas y que viene de España, es la encargada del hotel cuyos costos son más bajos (de 10 a 13 dólares) por tratarse de especies menos demandantes.

“Hay que tener vocación para el trato a los animales, ya que estamos cuidando no solo mascotas, sino a miembros importantes de familias”, dice Barros sobre su trabajo.

Si bien el hospedaje de mascotas no cesa durante el año, las festividades como el Carnaval, las fiestas patrias y los eventos en torno al fin de año son los que demandan una mayor ocupación.

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