Mangos y botellas que transportan melodías

Dos proyectos de videoarte que trazan la singularidad panameña son exhibidas en bienales de arte en Brasil y Paraguay.

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Mangos y botellas que transportan melodías

Escenas de las piezas audiovisuales ‘Zincfonía tropical’, ‘Tapitapultas’ y ‘Drinking Song’. Tomado de ‘www.donnaconlon.com’. Escenas de las piezas audiovisuales ‘Zincfonía tropical’, ‘Tapitapultas’ y ‘Drinking Song’. Tomado de ‘www.donnaconlon.com’.

Escenas de las piezas audiovisuales ‘Zincfonía tropical’, ‘Tapitapultas’ y ‘Drinking Song’. Tomado de ‘www.donnaconlon.com’.

Videos del desecho a la conciencia Videos del desecho a la conciencia

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Videos del desecho a la conciencia

Chasquidos, crujidos y mangos rodantes que envuelven las obras visuales de los artistas locales Donna Conlon y Jonathan Harker se trasladan con su dosis de movimiento e ironía a dos bienales latinoamericanas, la de Paraguay y Brasil.

Los videoartes Drinking Song (2011) y Zincfonía tropical (2013) se exponen hasta el 31 de octubre en la Primera Bienal Internacional de Asunción, en Paraguay.

Drinking Song se trata del himno estadounidense interpretado con ingenio mediante el tintinar de botellas o latas desguazadas de cervezas de marcas panameñas. Este videoarte fue seleccionado en 2014 por el Museo Guggenheim de Nueva York, Estados Unidos, como parte de su colectiva latinoamericana “Under the same sun: Art from Latin America today” (“Bajo el mismo sol: Arte actual de América Latina”).

Mientras que Zincfonía tropical alude a un conjunto de mangos deslizados por una supeficie de zinc, y cuya secuencia de volteretas y caídas intencionales conforman una mágica composición orquestal.

Este último también se proyectará en la décima Bienal de Mercosur en Porto Alegre, Brasil, que se extiende hasta el 6 de diciembre.

Su introducción a las bienales son prueba de “la visibilidad en el mundo del arte que están alcanzando Donna y Jonathan” atestigua Analida Galindo, directora socia de la galería Diablo Rosso en Casco Antiguo, en donde ambos artistas exponen su más reciente creación bautizada Bajo la alfombra.

Videos del desecho a la conciencia

Antes de que Zincfonía Tropical y Drinking Song llegasen a los portales de las bienales de Brasil y Paraguay, el video arte Tapitapultas, de Donna Conlon y Jonathan Harker, yacía alojado en el Museo de Arte Contemporáneo de Detroit, (Mocad, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos (EU).

Conlon, bióloga de origen estadounidense, se internó en el campo artístico al realizar una maestría de artes plásticas en el Maryland Insitute College of Arte en Baltimore, EU.

Harker, nacido en Ecuador, es fotógrafo con talento para el dibujo.

Ambos tenían en común haber vivido y trabajado durante dos décadas en Panamá, hasta que luego de hacer proyectos en solitario fusionaron sus talentos para crear conceptos artísticos desde la videograbadora.

Tapitapultas, creado en 2012, fue la obra seleccionada en septiembre por el curador general del Mocad, Jens Hoffman, en conjunto con el curador invitado para la escogencia, Pablo León de la Barra, responsable también de otorgarle a la dupla Conlon-Harker el pase a la colección latina en el Museo Guggenheim de Nueva York el año pasado.

En Tapitapultas, el mensaje, aunque siempre sonoro, lleva intrínseco el papel de la defensión del ambiente. Es una denuncia al “consumo masivo, la polución y la desconexión entre nuestras acciones [como ciudadanos] y sus consecuencias”, concuerdan los artistas que ahora representan a Panamá en esferas internacionales.

Con la herramienta del juego, un motor omnipresente en sus propuestas, las manos de Harker y Conlon en Tapitapultas se disponen a hacer una especie de catapultas con cucharas desechables, apuntando tapitas de refrescos hacia un orificio de concreto por donde la pieza disparada asertivamente se sumerge en un espiral de concreto y termina convirtiéndose en una montaña de otras tapitas coloridas. Una demostración del daño que puede hacer un elemento diminuto al ambiente.

Sus videoartes, por lo general, cuestionan el consumismo, como ya lo ha hecho Conlon en su pieza individual Más me dan (2005), obra que expone también en Asunción, Paraguay, junto a Zona de confort (2010).

Más me dan es una apuesta algo desesperante para quienes la observan por primera vez, en donde se trata de desvelar el contenido de una inmensa bolsa plástica para encontrarse sucesivamente con otras cada vez más pequeñas. “Al estilo de las muñecas rusas”, sugiere como comparación la artista, que en ocasión de otro trabajo hizo cargar a las arrieras pancartas azucaradas pintadas en forma de diversas banderas, y la escena le recordaba a las masas de manifestantes con sus pancartas en plena agitación.

Para los artistas, los elementos más preciados de sus videos son los desechos, prueba de ello son las botellas en desuso, pero útiles para Drinking Song; las hojas de cinc, algunas oxidadas, empleadas para el concierto de mangos en Zincfonía tropical; los cartuchos de variadas tiendas locales o foráneas en Más me dan o las tapas plásticas de refrescos, utilizadas en Tapitapultas.

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