Minas de datos con valor social

La enorme cantidad de datos personales que recogen los sitios web podría transformar la investigación en ciencias sociales.

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Jeffrey Hancock, de la Universidad de Cornell, uno de los coautores del estudio psicológico en el que participó Facebook en 2012. NYT Images Jeffrey Hancock, de la Universidad de Cornell, uno de los coautores del estudio psicológico en el que participó Facebook en 2012. NYT Images

Jeffrey Hancock, de la Universidad de Cornell, uno de los coautores del estudio psicológico en el que participó Facebook en 2012. NYT Images

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Minas de datos con valor social

Tendencias como la movilidad, Internet de Todo (la conexión de personas, procesos, datos y cosas) y Big data, así como nuevos modelos de consumo están transformando los servicios, la vida cotidiana, el almacenamiento de la información y las infraestructuras tecnológicas.

Según el Pronóstico 2015 Cisco Visual Networking Index (VNI), el número de dispositivos conectados en línea crecerá de 14 mil millones en 2014 a 24 mil millones en 2019. El CEO de Samsung Electronics ha dicho que para 2017, el 90% de todos los productos de esta marca estará conectado a internet, y la empresa china Huaweii proyecta que para 2025 habrá unos 100 mil millones de dispositivos conectados a Internet en el mundo y, de este total, 2 mil millones estarán en América Latina. ¿Se imagina cuánta información se estará generando entonces?

El concepto de Big data, que se refiere al volumen masivo de datos que se genera –producto de transacciones electrónicas, comentarios y contenidos que se suben a la web y a las redes sociales desde cada computadora, carro, electrodoméstico u otros aparatos “inteligentes” en el mundo–, tiene el potencial de impulsar la innovación en muchos entornos, pero también supone retos relacionados con la captura, almacenamiento, procesamiento, visualización y, especialmente, la seguridad y el análisis de la información.

En el pasado, era normal que se usaran herramientas informáticas para analizar información que permitiera hacer simulaciones, en el campo de la ciencia, por ejemplo, pero en tiempos de Big Data, para las empresas, la información se vuelve más apetecible y se buscan nuevas formas de explotar las “minas” de datos.

Las compañías tecnológicas se valen del análisis de la información, principalmente con fines comerciales. Así, por ejemplo, cada like, comentario, contenido compartido, los registros de las búsquedas que hace en internet y las páginas que frecuenta, etc. revelan información sobre sus gustos, hábitos, trabajo... y es allí donde apuntan las compañías para brindarle desde contenidos relevantes para cada persona según su país hasta publicidad dirigida.

No obstante, esta información también es útil para estudiar el comportamiento humano y otras variables sociales, incluso, sin que los usuarios lo sepan.

El año pasado Facebook levantó una ola de críticas cuando se supo que en 2012 usó los perfiles de más de medio millón de usuarios para un experimento científico sobre su influencia en el estado de ánimo de las personas.

En colaboración con investigadores de Cornell University y la Universidad de San Francisco, la red social modificó el algoritmo que mostraba noticias en el muro de 689 mil 3 usuarios, para evaluar cómo influían los contenidos que mostraba Facebook (algunos con palabras o connotaciones positivas y otros negativos) sobre sus emociones. Sin embargo, aunque algunos se hayan sentido como ratas de laboratorio, la política de privacidad de Facebook permitía usar los datos de sus usuarios de esta forma.

Por otro lado, Twitter también ha incursionado en la investigación de datos. El año pasado se anunció que invertiría 10 millones de dólares para formar un equipo de investigadores en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), quienes tendrían acceso a todos los tuits en tiempo real y archivados desde 2006.

El análisis de los tuits permite a los científicos evaluar desde la opinión pública sobre temas de salud y política, hasta cómo se difunde la información. El grupo, formado como el “Laboratorio de Máquinas Sociales”, dentro del Laboratorio de Medios del MIT, aspira a encontrar soluciones a los problemas actuales de la sociedad, crear nuevas formas de comunicación y de organización social, todo esto, con base en la información que obtengan de los tuits y de otras plataformas.

Los avances tecnológicos y prácticas como estas parecen imparables, por lo que a los usuarios solo les queda estar conscientes de que podrían aportar información personal para un estudio de hábitos, emociones o con fines publicitarios, pero también revelando mucho material que pueden aprovechar los ciberdelincuentes.

Cada red social a la que se afilia tiene sus términos o condiciones de uso y es recomendable que los lea y los conozca. Los buscadores de internet pueden guardar su información. Al instalar aplicaciones, debe considerar si quiere o no dar acceso a los contenidos de su equipo cuando estas así lo requieran, y decidir.

Al final, se trata de que cada uno decida si quiere participar en el mundo digital y, si lo hace, que sea precavido con la información personal que brinda, comparte o cuelga en internet.

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