Pesca responsable en Hicaco

El proyecto en el que participa la APAHI tiene un componente social, ambiental y de género. Para sus miembros, conservar el recurso es garantizar su futuro.

El paisaje de potreros con cercas vivas y de alambre de púas brilla con un sol radiante a medida que avanza el busito por una carretera en buen estado. En algunas partes del camino hay vacas, caballos, rastrojos y vestigios de quemas. La hierba luce amarilla y chocolate. Salpican el entorno algunas viviendas, tallos de plátano y plantaciones de árboles. Y al fondo se aprecian los cerros.

Los letreros que señalizan pequeños poblados rurales como Las Peñitas, La Soledad, Guarumalito, Guarumal, Trinchera y Carrizal, así como la oficina del Idiap, van pasando a medida que nos acercamos a la comunidad de Hicaco, en la provincia de Veraguas. En un cruce, el camino a la derecha lleva a la playa de Santa Catalina, famosa como sede de campeonatos de surf, pero tomamos hacia la izquierda, frente a una estación de policía.

Al llegar a Hicaco -según los lugareños, el nombre alude a la fruta conocida como “ojo de venao”- nos recibe un grupo de hombres de piel tostada por el sol, quienes nos conducen a una pequeña edificación, el centro de acopio de la Asociación de Pescadores Artesanales de Hicaco (APAHI).

Entre grandes tanques plásticos llenos de hielo y con murales informativos en las paredes, comienzan a hablarle al grupo de periodistas sobre el orgullo que sienten de proteger la fauna marina sin tener que abandonar su actividad de subsistencia.

Este es uno de los tres grupos (además de la Cooperativa de Pesca Artesanal Puerto Remedios y la Asociación de Agro Pescadores y Concheros de Puerto Pedregal, en Chiriquí), con los que ha trabajado Fundación MarViva en el último año, para promover la pesca responsable, siguiendo las normas nacionales y con base a lo que apunta la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esta semana se realizó el cierre del proyecto y se generó una guía de buenas prácticas de pesca, documento que fue validado por cada uno de los grupos. Conservación Internacional, Fundación Natura y el Banco Interamericano de Desarrollo son otras organizaciones que apoyan la iniciativa.

más CONCIENCIA

Adán Núñez, uno de los pescadores de Hicaco, cuenta que la asociación surgió en 2009 a raíz del Plan de Manejo de Coiba.

El presidente saliente, Aurelio Ruiz, y el nuevo presidente, Abel Ruiz, añaden que se han beneficiado con varios proyectos, entre ellos el del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida) Prorural, que les concedió fondos por 85 mil dólares y otro de cohesión social en el que participa el Mides. El centro de acopio fue donado por la Autoridad de los Recursos Acuáticos. También reciben capacitaciones de los gestores de los proyectos.

“Cada día aprendemos algo más y creamos conciencia. Antes pescábamos y no conservábamos. Estábamos destruyendo la fauna marina; ahora sabemos que tenemos que respetar las vedas y usar las mallas adecuadas para poder seguir pescando en el futuro. Sino, nuestros nietos no tendrán mariscos”, dicen los pescadores.

FAENA Y REGISTROS

La comunidad de Hicaco tiene una población de entre 400 y 500 personas, hay unas 148 viviendas y la APAHI aglutina a 35 miembros activos. Gracias a los proyectos, la asociación cuenta con 14 lanchas, otra más que fue comprada con las ganancias, y 4 adicionales de socios que tienen sus propias embarcaciones. Sin embargo, estas carecen de techo y de tinas para refrigerar el producto, por lo que deben llevar coolers. Y en un mes como enero pasado, pueden gastar hasta 800 dólares en comprar hielo. Los pescadores esperan que pronto llegue a Hicaco la electricidad trifásica que les permita tener una máquina propia que haga hielo.

Su faena de pesca se inicia a las 5:00 a.m. y siempre van dos hombres por embarcación. Dependiendo de la marea, puede haber uno o dos turnos. Con una marea “mala” la actividad dura hasta 6 u 8 horas, y con una marea “buena” de 1 a 4 horas, explica Paulo Villamil.

La especie de mayor valor que capturan es el langostino, pero también atrapan corvina, robalo, cojinúa, a veces pargos y “revoltura” (sargento y otras especies de menor valor).

Todas las lanchas llevan la pesca al centro de acopio y se venden los productos a intermediarios; algunos van directo para exportación, como el langostino.

Además, cada semana se documenta información sobre los desembarques y se ingresa a un programa para llevar un registro de cómo está la pesca en términos de manejo, por ejemplo, cuántas especies por debajo de la talla se están capturando mensualmente, o si cayeron tiburones bebés, las áreas de pesca donde fueron y las artes de pesca usadas. Todo esto para evaluar si tienen un impacto en alguna especie. Para ello se basan en un sistema de “semáforo” que indica si está todo bien (verde) o hay que mejorar el manejo (rojo). Y cada tres meses se les ofrecen recomendaciones.

Isis Pinto, gerente del programa Comunidades de MarViva, recuerda que la pesca que se hace en Hicaco es multiespecífica, pero los miembros de la asociación pueden tener selectividad con el tamaño de las especies y evitar áreas que son de cría.

“El esfuerzo que ellos hacen de seleccionar las especies que sacan del mar debe ser premiado en el mercado. Es decir, que un producto que es capturado responsablemente se pueda diferenciar , como sucede, por ejemplo, con la agricultura orgánica. Estamos trayendo esa iniciativa a Panamá para que se implemente en la pesca, porque hoy día, el esfuerzo que ellos hacen no se diferencia. El intermediario viene a Hicaco, se lleva el producto de aquí y otras comunidades y lo coloca en Santiago o en la capital. Queremos facilitar el encontrar ese mercado responsable, dispuesto a apoyar a los grupos comunitarios”, dice Pinto.

“Pero la pesca responsable no solo es seleccionar las especies, sino también la inocuidad o el manejo del recurso”, añade. “Que todo el proceso de la cadena de frío se cumpla, que la manipulación sea lo más limpia posible. Se quiere adecuar mejor el centro para que ellos puedan incluso procesar los productos aquí, filetearlo o empacarlo al vacío, por ejemplo”.

A futuro, los pescadores de Hicaco también aspiran a incursionar en el turismo, e incluso, transformar dos lanchas para actividades de este tipo. “Tenemos buenas playas, pero necesitamos inversiones, que vengan hoteles”, dicen algunos.

OTROS DATOS

PLAN DE MANEJO.

El área de pesca comprende parte del área protegida del humedal de importancia internacional Golfo de Montijo. Se está elaborando un plan de manejo para esta zona; la comunidad de Hicaco ha colaborado en la recolección de información en la parte pesquera y ha participado en las consultas.

PRODUCCIÓN ANUAL.

(En libras)

2011: 43,014.05

2012: 266,296.55

2013: 186,029

2014 (enero): 23,235.25

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