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Walter Alva y la arqueología actual

Para el arqueólogo peruano, la globalización puede llevar a la pérdida de identidad o a la búsqueda de autenticidad.

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Walter Alva espera que se concreten acuerdos de intercambio y cooperación entre Panamá y Perú en materia cultural y museística. Walter Alva espera que se concreten acuerdos de intercambio y cooperación entre Panamá y Perú en materia cultural y museística.

Walter Alva espera que se concreten acuerdos de intercambio y cooperación entre Panamá y Perú en materia cultural y museística. Foto por: Ana Rentería

Sonajera de oro y orejeras de oro y turquesas del Señor de Sipán, expuestas en el Museo de las Tumbas Reales de Sipán, en Lambayeque, al norte de Perú. Sonajera de oro y orejeras de oro y turquesas del Señor de Sipán, expuestas en el Museo de las Tumbas Reales de Sipán, en Lambayeque, al norte de Perú.

Sonajera de oro y orejeras de oro y turquesas del Señor de Sipán, expuestas en el Museo de las Tumbas Reales de Sipán, en Lambayeque, al norte de Perú. Foto por: Archivo

Museo de las Tumbas Reales de Sipán, inspirado en las pirámides truncadas de los mochicas. Museo de las Tumbas Reales de Sipán, inspirado en las pirámides truncadas de los mochicas.

Museo de las Tumbas Reales de Sipán, inspirado en las pirámides truncadas de los mochicas. Foto por: Archivo

Walter Alva y la arqueología actual Walter Alva y la arqueología actual

Walter Alva y la arqueología actual

El arqueólogo peruano Walter Alva, que jugó un rol clave en las excavaciones de las tumbas reales del Señor de Sipán, al norte de Perú, visitó Panamá y conversó con La Prensa, tras un recorrido por el Biomuseo de Amador, donde compartió sus experiencias con colegas panameños y personas relacionadas al ámbito cultural local.

Sipán es un monumento de la cultura mochica, una de las más importantes de la época preincaica, típica del desierto de la costa peruana, la cual tuvo contacto con otras de su tiempo, de la Sierra Andina. Su descubrimiento estuvo “marcado por la tragedia que viven nuestros pueblos que tienen un rico pasado, pero viven el acoso permanente de los saqueadores y traficantes de antigüedades”, señaló Alva.

El trabajo en Sipán parecía un rescate arqueológico de corta duración, pero se convirtió en un proyecto permanente cuyos resultados han cambiado la arqueología de esa parte del Perú, y sirvió de base para la construcción de un museo de sitio y del Museo de las Tumbas Reales de Sipán.

Alva explicó que en 1987 su país vivía una crisis y la gente del campo comenzó a saquear los monumentos de los antepasados. Con un modesto presupuesto de 500 dólares, comenzaron el rescate de la historia de uno de los antiguos pueblos de América.

“En la costa de Perú se ha encontrado una arquitectura monumental de 5 mil años de antigüedad, lo que coloca a Perú en un centro primigenio en el origen de la civilización de toda América”, mencionó Alva.

Los mochicas habían desarrollado mucho la agricultura y construido sistemas hidráulicos. También tuvieron la primera figura social y política compleja de esa región. A partir de 1987, en ese intento por salvar Sipán, se identificaron y recuperaron 16 tumbas de diferentes épocas y jerarquías, incluyendo la más espectacular: la del Señor de Sipán, (considerado por algunos como el Tutankamon de América Latina), donde se halló un cuerpo intacto de un Señor Moche. La National Geographic Society lo consideró como la tumba precolombina mejor conservada en el hemisferio occidental.

Había dos pirámides truncas y una plataforma funeraria, construida en etapas sucesivas, donde se reunieron los hombres más importantes de su tiempo. El lugar tenía todas las características de un gobierno de dinastías sagradas. En un depósito se hallaron mil 137 vasijas con restos de comida y el esqueleto de un hombre. Objetos de cobre, oro, ajuares funerarios, incluyendo un pectoral de cuentas de Spondylus, artefactos con símbolos y animales representados, fueron algunos de los hallazgos.

Alva impulsó la construcción del Museo Tumbas Reales de Sipán, inaugurado hace 13 años, y el cual pertenece al Ministerio de Cultura del Perú. Las investigaciones y el mantenimiento en el sitio continúan.

IDENTIDAD Y PERCEPCIÓN

Después de poco más de 20 años de no venir a Panamá, Alva estaba impresionado por el crecimiento urbano de la ciudad capital. Expresó que ve con optimismo la arqueología en el siglo XXI.

“Creo que hay un poquito más de apoyo. El proceso de globalización nos está agrediendo de una manera fuerte y en muchos casos, el efecto es que la gente pierde su identidad, pero en otros nos obliga a refugiarnos en los que nos identifica, en nuestras costumbres, cultura; en tratar de ser auténticos”.

¿Ha cambiado la percepción de que los arqueólogos son ‘cazadores de tesoros’ y la conciencia del público sobre el saqueo y la venta de su patrimonio cultural?

Creo que está cambiando. Tenemos que desarrollar una campaña internacional como hicieron los conservacionistas sobre los animales, que envíe el mensaje al mundo de que coleccionar objetos antiguos es propiciar el saqueo y la destrucción del pasado de la humanidad.

¿Cuál es el papel de la arqueología en este siglo y cómo se ha beneficiado de las nuevas tecnologías?

En la antigüedad se dieron cambios climáticos que incluso marcan el colapso de sociedades. En la costa peruana podrían ser por sequías prolongadas o megaeventos de El Niño. Muchos errores que se cometen hoy día es por no tomar en cuenta las experiencias de los antepasados, como construir lejos de los ríos para evitar desastres, o sembrar cultivos diversos, no monocultivos, y que sean aptos para el lugar y su clima.

La tecnología es extraordinaria, hoy tenemos drones que pueden tomar fotos verticales de los monumentos, y que ayudan a documentar la excavación y hacer planos. Se pueden crear imágenes a través de hologramas, cada vez avanzamos más.

Las ciencias más complejas, como la física y otras, se usan para poder determinar componentes de materiales, para hacer análisis moleculares, de colágeno, polen, etc. que nos permiten acercarnos cada vez más a la reconstrucción de estos pueblos.

¿Cuáles son los retos del arqueólogo de hoy?

Los arqueólogos tenemos que saber manejar nuestra investigación para hacerla accesible a todo público. Muchas veces producimos una literatura que es para especialistas. También debemos fomentar las exposiciones y la construcción de museos. Un museo no es solo para exhibir curiosidades, sino una institución que tiene que educar, difundir cultura y fomentar la identidad de una región o de un país, mediante una museografía atractiva y cambiante. En este siglo se necesitan muchos museos de diversos tipos, y que sean lugares de encuentro de una comunidad”.

¿Cuáles son sus planes a futuro?

Estoy terminando la quinta edición de un libro sobre Sipán, actualizada. Quiero ampliar el museo para construir un pabellón de niños, uno paleontológico y de ciencias naturales, otro para la cultura del norte y uno para exposiciones temporales. Espero que se pueda llegar a acuerdos de cooperación e intercambios de exposiciones, investigaciones arqueológicas y museografía entre Panamá y Perú.

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