En busca de un suero efectivo

La biotecnología permite fabricar toxinas sintéticas en menor tiempo y en mayor cantidad para elaborar nuevos antídotos.
CAUTIVERIO. Ejemplar de ´Centruroides margaritatus´ inmaduro en el escorpionario de la Universidad de Panamá. LA PRENSA/Archivo CAUTIVERIO. Ejemplar de ´Centruroides margaritatus´ inmaduro en el escorpionario de la Universidad de Panamá. LA PRENSA/Archivo
CAUTIVERIO. Ejemplar de ´Centruroides margaritatus´ inmaduro en el escorpionario de la Universidad de Panamá. LA PRENSA/Archivo

Si se trata de picaduras de escorpión (alacrán), Panamá ocupa el segundo lugar en Latinoamérica, con una tasa de 72 casos por 100 mil habitantes. México, con 203 casos por 100 mil habitantes, ocupa el primer lugar.

Se han descrito unas mil 750 especies de escorpiones, agrupadas en 13 familias, de las cuales en Panamá están representadas tres de ellas.

Los géneros de mayor importancia para la salud pública en el país son: Centruroides y Tityus, de la familia Buthidae, y los más peligrosos son los Tityus pachyurus, Tityus cerroazul, Tityus asthenes y Tityus festae, explicaron Roberto Miranda, científico del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES) e Hildaura de Patiño, directora del Centro de Investigación e Información de Medicamentos y Tóxicos (CIIMET), de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá (UP), en una jornada científica sobre los estudios realizados en el país sobre el escorpionismo.

REACTIVIDAD A SUEROS

El veneno de estos artrópodos ataca el sistema nervioso de manera selectiva.

El impulso nervioso viaja a través de la membrana de las células, donde hay canales que se abren y cierran para dejar entrar y salir iones de sodio, calcio y potasio.

La toxina del escorpión impide la apertura y cierre normal de estos canales, causando la liberación de neurotransmisores (sustancias químicas como la acetilcolina) que afectan los órganos. También se producen mediadores inflamatorios que tienen un efecto de cascada y, cuando esto pasa, es poco lo que el suero puede hacer.

Si se acumula líquido en el pulmón (edema agudo pulmonar), se produce un colapso del sistema respiratorio y eventualmente la muerte. Generalmente, las muertes asociadas a escorpiones en Panamá son debido al edema agudo de pulmón, explicó el Dr. Adolfo Borges, jefe del Laboratorio de Biología Molecular de Toxinas y Receptores del Instituto de Medicina Experimental de la Universidad Central de Venezuela.

“La única estrategia que puede permitir la recuperación del individuo envenenado es el suero, pero solo si se administra rápido, porque si se dejan pasar horas desde el envenenamiento y se producen los mediadores inflamatorios, prácticamente nada puede hacer el suero”.

Los sueros se hacen a partir de las toxinas, pero aunque estas actúan igual, no se pueden neutralizar de la misma manera porque las distintas especies de escorpiones producen toxinas diferentes y es imposible contar con un suero universal.

En Latinoamérica se producen cuatro antivenenos contra escorpiones, tres de ellos para Tityus y uno contra Centruroides, de México. En Panamá se emplea el que se produce en Venezuela.

INVESTIGACIONES

Los estudios realizados en Panamá han permitido conocer, entre otras cosas, que la dosis letal media para T.pachyurus es de 3 mg/kg, ubicándolo en el rango de toxicidad de otros escorpiones de Suramérica.

Según el Dr. Borges, quien además es investigador visitante del CIIMET y del ICGES, los análisis han revelado que los antídotos de Venezuela y de Brasil no son los ideales para Panamá. Además, las toxinas producidas por varias especies de Tityus de Panamá no son capaces de competir con las toxinas de los Centruroides de México para unirse al antídoto de ese país. “Ninguno de los tres antídotos es lo que se esperaría de un buen antiveneno para ser usado en Panamá”.

DIFERENCIAS

Un hallazgo interesante es que hay diferencias en la composición de los venenos de las poblaciones de Tityus pachyurus que habitan en la vertiente Caribe y la vertiente del Pacífico en Panamá.

Ambas poblaciones divergen ligeramente en su material genético, aun cuando, probablemente, no hasta el punto de que constituyan especies distintas.

La diversidad en composición entre los venenos de ambas vertientes evidencia la necesidad de incluir a ambas poblaciones en el veneno patrón que se emplee para la preparación de un antídoto eficaz en todo el territorio nacional, dice el Dr. Borges.

Como parte de los estudios locales, se prepararon antivenenos experimentales utilizando conejos.

El antiveneno experimental producido a partir de venenos de Tityus pachyurus de ambas vertientes reconoce, eficientemente, las toxinas de todas las poblaciones de escorpiones estudiadas en Panamá.

OTROS RESULTADOS

Mediante experimentos de Biología Molecular, los científicos aislaron y caracterizaron el ADN que codifica para las principalestoxinas producidas por las especies locales de Tityus.

“La estructura predicha para las toxinas permite concluir, de manera preliminar, que las toxinas producidas por los escorpiones de Panamá son más parecidas a aquellas producidas por especies colombianas y amazónicas de Tityus”, expresa el Dr. Borges.

Por otro lado, Tityus cerroazul produce toxinas que no son reconocidas por antídotos comercialmente disponibles en América Latina o por antivenenos experimentales producidos en contra de Tityus pachyurus y Tityus festae.

Un análisis de filogenia molecular reveló que Tityus cerroazul es, evolutivamente, muy distante del resto de las especies locales tóxicas para el hombre, lo cual podría explicar al menos en parte el pobre reconocimiento de su veneno por antídotos locales y foráneos, describe el Dr. Borges.

Estos estudios aportan valiosa información para crear nuevos antídotos, específicos para neutralizar las toxinas de las especies que hay en Panamá.

Para ello, se puede seguir el método tradicional ­sacar el veneno, inyectarlo en caballos y obtener el suero­ pero una limitante es que se necesitan mil o 2 mil escorpiones para inyectar a tres o cuatro caballos de manera que produzcan un número modesto de ampollas de suero. ¿Cómo se obtienen miles de ejemplares de especies como T. cerroazul, que es escaso?

Una opción, explica el Dr. Borges, es la biotecnología, que permite fabricar toxinas sintéticas en menor tiempo. A partir de un litro de bacterias se pueden obtener de 10 mg a 30 mg de toxina pura, la misma cantidad que fabrican 2 mil escorpiones.

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