A celebrar y cuidar la riqueza

Practicar el consumo responsable y disponer adecuadamente de los desechos son tareas que cada uno puede hacer.

Además de los misterios que aún esconden y de su belleza escénica, los océanos son fuente de vida, progreso y desarrollo. Pero no son un recurso infinito.

Hoy día enfrentan amenazas producto de las actividades humanas, como el calentamiento global, la sobrepesca, la pesca ilegal e incidental y la contaminación.

Como consecuencia, en algunas partes del mundo ya existen “zonas muertas”, el agua se ha vuelto más ácida, algunas especies se han agotado o están en ese camino y los corales mueren.

A medida que se pierde la biodiversidad marina, el ser humano pierde, entre otras cosas, una importante fuente de alimentos, de sustancias con potencial farmacológico y recursos turísticos.

SITUACIÓN NACIONAL

Según la Anam, entre las principales circunstancias que afectan la vida en los océanos que bañan las costas panameñas están: las descargas de aguas residuales y desechos sólidos; las escorrentías, que llevan a los océanos restos de agroquímicos y sedimentos provenientes de los ríos; y los desechos de minería, que consisten en polvo, sedimentación, erosión, lixiviación, derrames de tinas y canteras abandonadas.

Por otro lado, en el sector pesquero persiste el uso de redes de arrastre, atajos y trasmallos.

La directora nacional de Fundación MarViva, Zuleika Pinzón, señala que se está dando la pesca de especies en tamaños no permitidos, es decir, se están capturando por debajo de su talla de reproducción.

“Si no le permitimos a las especies que se reproduzcan, eventualmente van a desaparecer. Hay que poner bastante cuidado en esto y como consumidores tenemos que informarnos, recordando que el tamaño ideal para su captura difiere según la especie. MarViva estará trabajando en una campaña para orientar al consumidor sobre este tema”, adelanta.

¿SE LLEVÓ SU BASURA?

Cada año, en el país se recoge más de un cuarto de millón de libras de basura de diferentes playas del país, principalmente, bolsas y empaques de alimentos, utensilios desechables, latas y botellas plásticas de bebidas y tapas, así como envases de aceite y lubricantes para vehículos, detalla la Anam.

“El panameño disfruta de la playa, pero creo que todavía le falta un poquito más de conciencia para valorar la vida que está en los océanos y nuestra relación con ellos”, opina la ingeniera Pinzón.

“La gente tiene que aprender que si va a la playa, no cuesta mucho llevar una bolsita y antes de retirarse, recoger sus desperdicios, ¿por qué dejarlos allí? Uno escucha a gente decir: ´eso se lo lleva la marea´. La marea se lo lleva momentáneamente, pero después lo devuelve y se afectan los ecosistemas marinos”.

Por ejemplo, las aves y tortugas marinas confunden los plásticos y papel brillante con medusas y peces, y se tragan basura que las puede enfermar o matar. A veces, quedan enredadas en redes y otros desperdicios.

Colchones, estufas y otros artefactos que son arrojados en ríos y quebradas también llegan a los océanos.

“En Panamá todos vivimos cerca de una cuenca y muchos tienden a pensar que lo que hacen cuenca arriba solo afecta allí, pero la cuenca termina en el mar y los desechos no van a desaparecer ” , agrega Pinzón.

Este año, la limpieza de playas, que se realiza desde hace 20 años y que forma parte del programa mundial de limpieza de playas y costas promovido desde 1986 por The Ocean Conservancy de Estados Unidos, será a finales de este mes en las provincias de Los Santos, Chiriquí, Bocas del Toro, Colón, Herrera, Darién, Coclé, Veraguas y Panamá (ver tabla).

Luis Sierra, de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (Ancon), indica que anualmente, además de las distintas organizaciones gubernamentales y ONG, también participan miles de voluntarios de asociaciones de Scout, clubes Rotario y Leones, grupos ambientales comunitarios y escuelas.

OTROS PROBLEMAS

Además de arrojar basura a las cuencas, la deforestación y tala de manglares también afectan a los océanos porque contribuyen a la sedimentación. El exceso de sedimentos llega al mar, afectando los corales y a otras especies.

Para Lidia de Valencia, especialista en Educación del Centro Natural Punta Culebra del Instituto Smithsonian en Amador, hace falta más conciencia de que “todo lo que hacemos en tierra, de alguna manera se conecta con el mar” y para ello, el conocimiento científico es clave. “No podemos defender lo que no conocemos, y en ese sentido, todas las investigaciones que se hacen, las nuevas especies que se descubren, etc. brindan un mayor fundamento para promover la conservación”.

En Punta Culebra, los niños aprenden que la playa no son solo rocas y arena, sino el hábitat o la “casa” de muchos organismos. “El poder descubrir quiénes viven allí les da otra perspectiva del lugar. A veces nos falta ver las cosas desde otra dimensión”.

Las áreas protegidas panameñas sirven de refugio para que las especies se reproduzcan, allí se resguardan especies de importancia para los pescadores. Sin embargo, reconoce la ingeniera Pinzón, ha habido debilidad en la implementación de planes de conservación al 100%, por falta de financiamiento o de seguimiento.

Por otro lado, lograr un desarrollo costero planificado, que las actividades de conservación sean temas de Estado y no de gobiernos, que exista mayor coordinación, divulgación de los planes y participación de las comunidades locales y usuarios de las áreas, así como incluir más los temas marinos en la enseñanza formal e informal, son otros retos a futuro para el país.

ARRANCAN LOS EVENTOS

Este domingo se inician las actividades del Mes de los Océanos, con un Día Familiar en el Centro Natural Punta Culebra, en Amador. Lidia de Valencia adelanta que habrá títeres, pintacaritas, actividades con material reciclado, charlas y un foro. A las 11:00 a.m., Edgardo Ochoa hablará sobre buceo científico y a las 3:00 p.m., la bióloga Argelis Ruiz, sobre las tortugas de Coiba.

La Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá ha organizado conferencias para los días 20 y 21 de septiembre a las 9:00 a.m. en el Salón de Reuniones Manuel O. Sisnett, de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá (UP), y en la mañana del 21, un concurso de fotografía aficionada con estudiantes de las Escuelas de Geografía, Turismo y Biología de la UP, entre otros eventos.

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