El drama de Jesucristo en la radio

Treinta y seis horas continuas de grabación dieron por resultado ocho horas en total de la obra que describe el camino de Jesús hasta el Gólgota.
El fallecido locutor panameño, Ramón Pereira Pérez, durante una jornada en ‘Radio Mía’. LA PRENSA/Archivo. El fallecido locutor panameño, Ramón Pereira Pérez, durante una jornada en ‘Radio Mía’. LA PRENSA/Archivo.
El fallecido locutor panameño, Ramón Pereira Pérez, durante una jornada en ‘Radio Mía’. LA PRENSA/Archivo.

Corría el mes de febrero de 1964 cuando Ramón Pereira Pérez se disponía a hacer la obra que trascendería toda concepción del tiempo.

Pereira Pérez, un hombre talentoso con una voz límpida y una dicción inequívoca, se encerró en la cabina de Radio Mía, ubicada en la avenida Perú frente a El Machetazo, puso el micrófono acolchado frente a sus labios y, sosteniendo en sus manos la Biblia, comenzó su narración.

Estaba claro en lo que quería, en una época en donde la radio era el único medio a disposición de la mayor parte de la población. Sabía que su voz en la historia hilvanada de la Pasión de Cristo sería escuchada en la ciudad y los campos más recónditos de la república. La conmemoración de la Semana Santa, desde entonces, no sería igual.

Así, pues, muy temprano, Pereira Pérez, como dueño y señor de la estación, se internó en la cabina de grabación, hizo llamar al asistente de producción Daniel Mello Osorio –según cuenta Asunción Saavedra, administrativa de Radio Mía– y dejó fluir el conmovedor relato que encerraba los momentos más difíciles y dolorosos que pasó el Redentor en la tierra.

La narración le tomó tres días continuos de trabajo, sumido en absoluta concentración. “Durante 36 horas consecutivas, el señor Ramón produjo la obra que quedó con un tiempo de ocho horas”, dice Saavedra.

Pereira Pérez ya no está para contarlo; su fallecimiento lo asaltó el pasado 12 de agosto de 2013, pero un testigo de su afanoso trabajo le sobrevive. Es Hermógenes Ávila, mejor conocido como Chichín, un operador técnico con más de 54 años en la empresa radiofónica.

Ávila se declara un admirador de la genialidad de Pereira Pérez. Cuenta que era aún un novato cuando su jefe grabó con voz potente, como única protagonista, la obra sacra.

Desde la ventana transparente que daba a la cabina, vio cómo Pereira Pérez, en mancuerna con Osorio, le daba color a la historia santa.

Ávila, de 66 años, revive ese momento de su vida, mientras pone al fondo la reproducción de la obra que inicia con el primer capítulo llamado “La aparición”, en el que se desmenuza cómo María Magdalena, una joven hermosa, conoce a Jesús de Nazareth.

La narración, según atestigua Ávila, era una inspiración carente de guion. Además, se escucha una música que le da un ambiente vivaz al relato. “Esa música era de la exitosa película de gladiadores llamada Ben-Hur (1959)”, declara Ávila.

La cinta original en 1964 fue grabada en platos de 78 revoluciones por minuto y la máquina reel to reel (de rieles), luego fue pasada a CD y ahora está convertida en formato MP3.

La narración radiofónica consta de 25 capítulos, cada uno separado por una cortina musical, tiempo en que el locutor aprovechaba para “tomarse un traguito de vino”, dice entre risas Ávila.

Pasajes de la vida pública de Jesús y sus milagros son descritos minuciosamente desde sus paisajes, personajes, expresiones y pensamientos sacados desde el Nuevo Testamento. Entre ellos: La resurrección de Lázaro, La última cena, La Pasión de Cristo y finaliza con su Ascensión al cielo ante la mirada de sus discípulos.

De este trabajo, Ávila rescata que todo el conjunto no requirió de edición, puesto que los elementos de musicalización eran integrados simultáneamente con el tono de la conversación del locutor, quien dirigía el volumen de la música con una señal manual. Una técnica propia de esa época con pocos avances en tecnología.

UNA OFRENDA PERPETUA

Pero, ¿qué motivó a Pereira Pérez a estructurar la vida de Jesús al formato radial?

Saavedra cuenta que dos enfermedades cruciales impactaron en la vida del locutor. La primera fue una caída desde un caballo que hizo astillar un hueso del tobillo. Los doctores recomendaron una amputación. Por lo que Pereira Pérez se encomendó a la Virgen de Guadalupe y, aunque quedó una secuela del accidente, no perdió su pierna.

Posteriormente, tuvo una afección cardíaca. “Los percances de salud que sufrió el señor Ramón fueron el vehículo para acercarlo y ser fiel devoto de la Virgen de Guadalupe, y dedicar para la Semana Santa esta obra maestra”, detalla Saavedra.

Así, a partir de 1964, se ha echado a andar la grabación desde el Jueves Santo y continúa el Viernes Santo por espacio de 14 horas, sin ser interrumpida por anuncios publicitarios, lo que equivale en días corrientes a la suma de 4 mil 500 dólares en ganancias.

Los directivos de Radio Mía no tienen datos de cuántas personas sintonizan el programa, eso sí, aseguran que antes de la Semana Santa abundan las llamadas de los oyentes que desean conocer a qué hora comienza.

La transmisión de la obra sacra es para los actuales directivos un legado que no pretenden descontinuar por el resto de los años de la emisora.

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