Cultura

La esencia de la historia natural

Una experiencia de aprendizaje científico, histórico y cultural que lleva a reflexionar sobre la vida en el planeta.

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Vista del pabellón dedicado a la biodiversidad, donde las especies representadas están divididas por familias. Vista del pabellón dedicado a la biodiversidad, donde las especies representadas están divididas por familias.

Vista del pabellón dedicado a la biodiversidad, donde las especies representadas están divididas por familias. Foto por: Tamara Del Moral

En el Salón Spitzer se presentan esqueletos y reconstrucciones de cómo lucían y vivían los hombres primitivos. En el Salón Spitzer se presentan esqueletos y reconstrucciones de cómo lucían y vivían los hombres primitivos.

En el Salón Spitzer se presentan esqueletos y reconstrucciones de cómo lucían y vivían los hombres primitivos. Foto por: Tamara Del Moral

Entre los artefactos en exhibición hay una muestra de piezas de oro de Panamá. Entre los artefactos en exhibición hay una muestra de piezas de oro de Panamá.

Entre los artefactos en exhibición hay una muestra de piezas de oro de Panamá. Foto por: Tamara Del Moral

Se presentan especies y se comparan algunos mamíferos con sus parientes ya extintos. Se presentan especies y se comparan algunos mamíferos con sus parientes ya extintos.

Se presentan especies y se comparan algunos mamíferos con sus parientes ya extintos. Foto por: Tamara Del Moral

Exhibiciones sobre la vida oceánica. Exhibiciones sobre la vida oceánica.

Exhibiciones sobre la vida oceánica. Foto por: Tamara Del Moral

La esencia de la historia natural La esencia de la historia natural

La esencia de la historia natural

Animales, culturas, meteoritos, el espacio... Visitar el Museo Americano de Historia Natural, ubicado en la calle 79, próximo al Central Park, en Nueva York, Estados Unidos, es un encuentro entre la curiosidad y el pasado, donde convergen el interés por la ciencia, la historia, la educación y una rica y atractiva museografía.

Conviene llegar temprano para tener tiempo de apreciar con calma las exhibiciones en los diferentes pisos, así como las películas y la experiencia del planetario.

La galería de Ann y Bernard Spitzer, en el primer piso, está dedicada a los orígenes humanos. Exhibidos en vitrinas hay diversos esqueletos que representan las distintas etapas evolutivas del ser humano y se explican las diferencias morfológicas que sufrieron a través del tiempo para adaptarse al ambiente y los alimentos disponibles.

Al público le llama la atención una colección de cráneos, unos más pequeños o prominentes que otros, donde se explica que los humanos son los únicos sobrevivientes de una familia diversa de primates llamada Hominidae. Varios grupos de homínidos habitaron distintas regiones del mundo y se adaptaron a entornos variados, emergiendo especies diferentes, algunas de las cuales coexistieron, pero la mayoría se extinguió.

Desde que se reconocieron los primeros homínidos en el año 1856, se han encontrado restos fósiles de distintas especies. Los paleoantropólogos utilizan una variedad de técnicas para analizarlos y tratar de comprender mejor la evolución de los humanos, representada en la exhibición como un árbol familiar.

Hay, por ejemplo, un cráneo de Homo sapiens hallado en Australia, de 13 mil años de antigüedad; uno de Homo neanderthalensis de Gibraltar, de entre 50 mil y 30 mil años, fragmentos del cráneo del Hombre de Pekín ( Homo erectus) de 400 mil años, y la pelvis y vértebras de un Australophitecus africanus de 2.5 millones de años, entre otros.

Es interesante ver videos de cómo trabajan los científicos para reconstruir, a partir de los fósiles, el aspecto que debían tener los homínidos, como uno hallado en la sierra de Atapuerca, al norte de España.

Hay carteles informativos que cuentan cómo los neandertales aparecieron hace 200 mil años en Europa y partes de Asia, pero su linaje se acabó hace menos de 30 mil años. Que eran excelentes creando herramientas pero, aparentemente, no creaban arte ni pensaban en símbolos. Hay también representaciones de cómo vivían y lucían; se cree que vivían en complejos grupos sociales.

Se puede ver también cómo ha evolucionado el cuerpo humano y cuáles eran las herramientas que usaban sus ancestros.

En este piso hay un espacio dedicado a las culturas indígenas de la costa noroeste.

Si le gustan los animales, hay una galería sobre la biodiversidad, donde se presentan ejemplares en la pared y otros colgando del techo, divididos según sus familias y regiones. Equinodermos, anfibios, reptiles, peces, mamíferos, etc., de los cuales se puede leer en algunas pantallas y letreros.

Otros pabellones están dedicados a la vida marina y a los mamíferos de Norteamérica. En este último se aprecian, detrás de vitrinas, reproducciones de osos, bisontes y alces en su hábitat, con su respectiva información. También hay narraciones sobre cómo evolucionaron algunas especies en el continente a partir de ancestros que migraron de otras áreas. Se describe la era glacial en Alaska y hay una sala donde se abordan los cambios del clima y cómo el ser humano ha explotado los bosques en Norteamérica desde su asentamiento allí.

En el segundo piso se puede aprender más sobre las aves del mundo y los mamíferos de África y Asia.

MAJESTUOSOS

Quizás una de las exhibiciones más llamativas es la de los dinosaurios. Majestuosos esqueletos de mamut, hadrosaurios, artiodáctilos como el megaloceros, el gomphotherium (pariente del elefante que vivió hace 10 millones de años) y triceratops horridus, que tenía tres cuernos en la cara y fue reconstruido a partir de los fósiles de varios especímenes, entre otros, con detalladas leyendas, se muestran en el museo.

Se explican aspectos como la relación de animales actuales con sus ancestros extintos y el gran intercambio de fauna en las Américas, cuando migraron armadillos, gliptodontes, hormigueros, puercoespines, zarigüeyas y perezosos de Suramérica hacia Norteamérica a través del istmo de Panamá, y roedores, felinos, osos, caballos, tapires, mastodontes, llamas y venados pasaron por el istmo, de Norteamérica hacia el sur del continente.

También en el segundo piso hay áreas dedicadas a los humanos y a las culturas africanas, asiáticas y americanas, donde se muestran representaciones físicas, vestuarios, armas, vasijas, objetos de arte y otros.

El visitante puede observar desde implementos agrícolas tradicionales de China y una bata imperial, hasta el vestuario de los cosacos, quienes allanaron el camino para la conquista de Siberia y Asia central, pero de los cuales poco se conoce sobre sus orígenes.

Hay estelas mayas con jeroglíficos, una cabeza de piedra de la cultura olmeca de México y momias de Perú y el norte de Chile, de 7 mil 800 años de antigüedad.

Fue interesante apreciar objetos de oro panameños en este museo y un modelo que reproduce la excavación de las tumbas reales del Señor de Sipán, de la cultura mochica, una de las principales de la época preincaica y que fue excavada en 1987 en Perú, bajo la dirección del Dr. Walter Alva, quien estuvo en el Biomuseo de Panamá en 2015 compartiendo sus experiencias.

El museo cuenta, además, con salas sobre los minerales, gemas y meteoritos, ofrece planes de membresía, presenta exhibiciones temporales y tiene varias cafeterías y tiendas de recuerdos. Hay una dedicada a productos relacionados con los dinosaurios en el cuarto piso. Si desea información sobre las exhibiciones y programas, puede ver el sitio www.amnh.org.

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