La última palabra

Una gula que sabe emborrachar

Temas:

Gula. Unos mueren por exceso de comida y seco y otros por exceso de hambre. Gula proviene de garganta. Garganta profunda. Dicho porno y superfuente informativa. Del Watergate (adiós Nixon). Ambos. En jerga periodística, está menos cerca del porno. Unos la poseen, pero no la comida suficiente.

Panamá congrega Países Bajos y Haití. Aumenta el número de obesos –en Estados Unidos es epidémico- y en el patio decrece la pobreza y prevalece su considerable cantidad de hambrientos. De gula, gules. Colorcillo. De gula, gulosonear, que es comerse la golosina, no pocas veces deliciosa, pero innecesaria para la salud.

Gulag no tiene que ver con obesidad: fueron los campos de concentración en los que martirizaron a quienes adversaron el sistema soviético, el de la difunta Unión Soviética.

Atesoran riquezas por el solo placer de tenerlas. Saqueador con cucharón grande. Del bien común. Saqueador cobarde. Este espécimen es malandrín, pero espiritual. Hurta lo mejor de los valores.

Avaricioso. No te juntes con esos chicos, te lo digo avaramente. Tóxico. Peor de lo imaginado.

El grifo es esa partida abierta por un Ejecutivo que no ejerce responsabilidad ni la tiene. De amorales e inmorales.

Compatriotas están poseídos… por el demonio. Y ni siquiera son vecinos de la comunidad de Diablo. Psiquiatras del país, uníos. A sacar el Lucifer que llevan dentro esos truhanes que espantarían a Justo Arosemena en su edificio. Por un exorcismo patrio. Brama, ruge, muge.

El individuo está muy violento; perdió el dominio. Su violencia se manifiesta en palabra, gestos y obra. Es un arrebato de ira. Es ira no divina; es ira no de Dios. Irascible, iracundo, iracundia. ¡Ahora sí supieron quién soy!

Arrebatados, truhanes, poseídos –y poseídas, por aquello del género-. Son unos desgraciados. No se conforman con robarse la plata ajena, de los niños miserables, sino que se roban las ilusiones y sueños de las presentes y futuras generaciones. Y se ponen iracundos.

Son los últimos días de Varela. Entra en el Libro de Récords Guinness como uno de los mejores gobiernos y aupador de la corruptela asambleísta. Vade retro, Satanás.

“Los últimos días de Pompeya”, esa denominación aplicada al caso panameño, implica los devaneos finales de un régimen que quiso ser, que prometió, no cumplió, y acuñó un dejar hacer dejar pasar (laissez faire).

Pompeya fue sepultada, no metáfora, por una violenta erupción del Vesubio. El 24 de agosto del 79 después de Cristo.

Un novelista, Edward Bulwer Lytton, en 1884, acuñó el nombre Los últimos días de Pompeya para narrar la vida en esa ciudad romana en las semanas previas a la erupción.

Con historia de amor y todo. Es un texto que muestra la cultura de la Roma del siglo I. Ocultismo, los inicios del cristianismo y un triángulo amoroso: dos varones peleándose una bella dama.

Truhanes han dejado en harapos a nuestra patria en “Los últimos días de Varela”. Un movimiento de la conciencia nacional se levanta con la consigna ‘#Noalareelección’. Fuera, truhanes. Han violado todas las reglas del convivencia.

La gula los emborrachó.

El autor es docente universitario.

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

22 May 2019

Primer premio

0 6 0 0

ACBC

Serie: 17 Folio: 10

2o premio

4684

3er premio

8600

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código