Ciencia ficción

El imperio de los ‘no muertos’

Los zombis forman parte de la cultura popular mundial y son un reflejo del ser humano.

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En la serie ‘Game of Thrones’ los muertos se convierten en la gran amenaza para los personajes. En la serie ‘Game of Thrones’ los muertos se convierten en la gran amenaza para los personajes.
En la serie ‘Game of Thrones’ los muertos se convierten en la gran amenaza para los personajes. Cortesía

Los zombis son el reflejo del hombre y la sociedad, más que como entretenimiento. Esta es una de las tantas lecturas que se le pueden hacer a estos monstruos que cada día ganan más relevancia en la cultura popular. Son voraces consumidores, destruyen todo a su paso y carecen de empatía ante cualquier otro ser que no sea como ellos.

Su rastro dentro de la historia se puede seguir desde la mitología sumeria dentro de la epopeya de Gilgamesh: “Levantaré a los muertos y se comerán a los vivos. ¡Haré que los muertos superen en número a los vivos!”.

A partir de aquí su devenir se extiende y continúa por todas partes del mundo hasta hoy.

Los conceptos básicos del zombi como se conoce vienen de la religión vudú, donde a través de magia se levantan a los muertos para convertirlos en esclavos ( White Zombie, 1932).

Pero, ¿de dónde viene la fascinación por estos seres que colonizan artes como el cine, la televisión y la literatura? Para obtener la respuesta, primero hay que diseccionarlos.

¿Qué son?

Un zombi no es otra cosa que la muerte en sí, no de forma figurativa sino real. Es un cuerpo en descomposición, que a diferencia de otros monstruos, enseña una adelantada y grotesca muestra del destino de todo ser viviente. Al enfrentarse a ellos no se lucha por sobrevivir, sino por retrasar la irremediable mortalidad.

Lo que tienen en común y los diferencia con otras criaturas es que para ser un zombi debes ser previamente humano. De allí obtienen su primera arma: su imagen. Son vecinos, amigos, familiares, de sus futuras víctimas, quienes no pueden despegar los lazos afectivos a pesar de que la persona haya muerto.

El rostro es el principal rastro de identidad y singularidad de cada individuo. Los zombis plantean que no importa que el ser humano que era ya no exista, mientras tenga un rostro sigue siendo una persona.

A partir de allí, los muertos no solo traen consigo el futuro sino el pasado. En novelas como Descansa en paz, de John Ajvide Lindqvist, cadáveres que regresan a la vida son el punto de partida para un drama sobre la pérdida, el amor, las oportunidades y la esperanza. Una vez más la muerte, como juez y verdugo, pone en la balanza las prioridades humanas.

Ataques

Un zombi no sucumbe ante la presencia de Dios (vampiros) o supersticiones (hombres lobo), solo la unión entre personas puede hacerle frente. Pero su primer ataque está dirigido a la sociedad. Hacen caer a los gobiernos, inhabilitan las leyes, paralizan ciudades completas deteniendo servicios de agua, luz y las comunicaciones.

Despojan a la humanidad de su civilización, de sus creencias de tener un alma o razones para existir: “Todo lo que existe nace sin razón, se prolonga en la debilidad, y muere por casualidad”, escribió Jean Paul Sartre. Por eso, destruyen lazos entre personas y finalmente sacan a la luz al verdadero monstruo: el hombre mismo.

Peligros

La unión y la empatía, virtudes que enorgullecen a las personas, desaparecen durante los ataque de los “muertos vivientes”. La supervivencia personal se convierte en prioridad, y esta es la trama principal de cualquier historia de este tipo: personas luchando contra personas ( The Walking Dead, 2010- ).

Es el hombre finalmente el verdadero enemigo detrás de cada horda de muertos. El miedo a verse y aceptar lo que queda una vez le quitan todo lo que sentía como propio y le hacían sentir superior a las demás especies, lo convierte en una bestia que lucha por volver a sentirse seguro.

La advertencia

Además, en el cine y la televisión los zombis son una alegoría a los miedos de cada generación.

Desde sus inicios mágicos en los años 1930, siguiendo por las amenazas que podrían venir del espacio (los 1970), los peligros de la guerra (los 1980), los experimentos científicos (los 1990) y los pandémicos virus (los 2000).

Ahora, en series como Game of Thrones los muertos traen consigo el largo invierno. Un ejército de “caminantes blancos”, que haciendo la analogía, son comparables con la fuerza de la naturaleza y el cambio climático. Y es que mientras los personajes se peleaban por el poder, ignoraron las advertencias de un peligro que algunos llamaban “mentiras”, y cuando reaccionaron, la muerte envuelta en una ventisca ya había llegado para destruir el mundo como lo conocían. ¿No es esto aterradoramente parecido a la realidad?

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