5 mitos sobre el uso de antibióticos (segunda parte)

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El uso indiscriminado de antibióticos está generando una preocupante resistencia bacteriana que tiene atemorizada a la comunidad científica a nivel mundial. Fotolia El uso indiscriminado de antibióticos está generando una preocupante resistencia bacteriana que tiene atemorizada a la comunidad científica a nivel mundial. Fotolia
El uso indiscriminado de antibióticos está generando una preocupante resistencia bacteriana que tiene atemorizada a la comunidad científica a nivel mundial. Fotolia

1

Es mejor el antibiótico inyectado que el administrado por vía oral.

Falso. La ruta de aplicación del antibiótico está dada por su presentación, su absorción, su biodisponibilidad y por la localización o gravedad del proceso infeccioso.

La potencia de los antibióticos no tiene nada que ver con la vía de administración (oral, intramuscular o endovenosa).

La mayoría de los antibióticos modernos son igual de efectivos, independientemente de la vía que se utilice. En pacientes, adultos o niños que no requieran hospitalización, el uso oral del antibiótico es preferible.

Solo en casos de vómitos o gastritis, el médico puede iniciar la vía parenteral, pero cambiar a la forma oral apenas cesen dichos síntomas.

2

Se debe tomar el antibiótico con un horario estricto.

Falso. El intervalo en el uso de un antibiótico está directamente relacionado con su estructura molecular y dinámica farmacológica.

Algunos se toman una vez al día, otros fraccionados en dos, tres o cuatro tomas diarias. Eso no tiene ninguna relación con su potencia.

El ciclo —tiempo entre una dosis y otra— es un parámetro muy importante para la efectividad, particularmente en infecciones severas que requieren hospitalización.

En la mayoría de enfermedades bacterianas, sin embargo, no se requiere un horario demasiado estricto para la toma del antibiótico. Apéguese a la indicación dada por su médico.

3

Es prohibido consumir alcohol mientras tomo antibióticos.

Falso. Esto ha sido uno de los grandes mitos populares, algunas veces incluso inducido por ignorancia médica.

Muy pocos antibióticos ocasionan, al consumir alcohol de manera concomitante, el famoso efecto “antabuse” (sensación de desfallecimiento, sudoración, palpitaciones y taquicardia).

Solo su médico es el indicado para decirle cuál antibióticos produce esta complicación.

El alcohol, por otro lado, está asociado a una elevada tasa de excreción renal: mayor cantidad de orina se produce.

Esta cualidad puede hacer que la cantidad de antibiótico en la sangre baje rápidamente y disminuya su efectividad.

Los extremos siempre son malos, por lo que no se recomienda tomar grandes cantidades de licor cuando se prescriben antibióticos. Pero, una o dos copas en una ocasión especial, no producirá mayor cambio en la efectividad de los antibióticos.

4

Abusar en el uso de antibióticos tiene pocas consecuencias.

Falso. En la actualidad, el uso indiscriminado de antibióticos está generando una preocupante resistencia bacteriana que tiene atemorizada a la comunidad científica en todo el mundo.

Es tan alarmante la situación, que las autoridades políticas y sanitarias de Estados Unidos y Europa han tomado acciones contundentes, tanto en el sector médico, veterinario como agropecuario, para intentar resolver el asunto.

Ya circulan en todos los países bacterias multirresistentes a todos los antibióticos disponibles en el mercado, ocasionando infecciones muchas veces fatales.

Hay, además, una tendencia decreciente de investigación en desarrollo de antibióticos nuevos.

Con más bacterias resistentes y menos antibióticos efectivos, podríamos retroceder cientos de años en el combate de las enfermedades infecciosas.

Es una responsabilidad de los médicos mejorar y armonizar la indicación de antibióticos, pero también se requiere la colaboración de los usuarios para apegarse a las indicaciones profesionales.

Mientras eso no suceda, los investigadores deben procurar el descubrimiento de nuevas moléculas para enfrentar un mundo de “superbacterias”.

5

Los médicos que se niegan a dar los antibióticos son incompetentes.

Falso. Si su médico piensa que un antibiótico no es necesario, usted no debe ejercer presión para obtener una prescripción.

Lo más probable es que se trata de una infección viral y el profesional le está ahorrando el dolor de cabeza de que sus bacterias comunes desarrollen resistencia a esos medicamentos en el futuro.

Las empresas farmacéuticas no pueden inventar antibióticos para gérmenes multirresistentes con la suficiente rapidez que se necesita.

No hay duda de que los antibióticos pueden salvar vidas cuando se usan correctamente, pero deben ser utilizados exclusivamente para las infecciones bacterianas para evitar la emergencia de la temible resistencia.

Si no somos responsables hoy, los antibióticos pueden dejar de curar y no habrá cura mañana.

(El autor es profesor de pediatría, jefe de infectología y director de investigación clínica del Hospital del Niño. Email: xsaezll@cwpanama.net / Twitter: @xsaezll)

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