El peso de los útiles inútiles

Las solicitudes de materiales en las escuelas, en especial las particulares, se enfrascan en marcas comerciales, lo que da por resultado el consumismo voraz y la afectación de la economía familiar.

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El peso de los útiles inútiles

La información acerca de los útiles, el costo de matrículas y anualidades debe ser revelada seis meses antes del inicio del año lectivo para evaluación de los acudientes. La información acerca de los útiles, el costo de matrículas y anualidades debe ser revelada seis meses antes del inicio del año lectivo para evaluación de los acudientes.

La información acerca de los útiles, el costo de matrículas y anualidades debe ser revelada seis meses antes del inicio del año lectivo para evaluación de los acudientes.

Al matrimonio de Emilia y Carlos, las vísperas de la época escolar les ha robado unas horas de sueño confortable.

“¡Me faltan los fomis escarchados en color amarillo!”, le insiste la mujer a su esposo que trata de juntar las pestañas justo cuando la queja le interrumpe.

Es la primera vez que el estrés llega a niveles antes no experimentados.

Emilia se ha pasado la semana aquí y allá buscando completar la lista de útiles que le han enviado del colegio para su niña que cursará el primer grado.

La cuenta por los libros bilingües alcanza los 600 dólares. “Los puede pagar en cuotas hasta agosto”, le dijeron resueltas las oficinistas del plantel educativo, cuando a Emilia se le brotaron los ojos al conocer el monto. Porque la matrícula y la mensualidad son harina de otro costal.

Pero, definitivamente, lo que la ha hecho levantar como resorte de su lecho son los fomis, pues para conseguir el par de docenas solicitadas debe comprar los paquetes de colores variados para extraer exclusivamente el color que el listado le impone. Emilia no duda en clasificar al fomi escarchado en amarillo como un útil inútil. “¿Qué es lo que tanto tiene que hacer mi hija con este material?”, se pregunta esta madre mientras espulga cada seña del listado que también sugiere marcas precisas para determinado objeto de uso en el aula, como la caja de lápiz para escribir y colorear, la goma, la libreta de dibujo, entre otros. “Esto parece más una campaña de marketing que un listado para estudiar”, refunfuña la acudiente.

En total, su pequeña dispondrá de 50 unidades de lápices coloridos ‘de marca’ (36 de ellos son los clásicos de madera y otros 24 tipo crayón).

Entre otros útiles solicitados como un prontuario académico, están las resmas de papel blanco. El colegio prohíbe mediante una llamativa secuencia de tres asteriscos llevar “hojas blancas recicladas o las que vienen contenidas en empaques plásticos transparentes”. No se explica la razón.

Pero sí se detalla que todos los útiles, libros y cuadernos deben ser presentados el primer día de clases “como garantía del éxito de la organización y el cumplimiento de los objetivos de este nuevo curso escolar”.

Recientemente, en Colombia, el Ministerio de Educación abrió la posibilidad de denunciar a juicio de los padres de familia, qué objetos o útiles solicitados por las escuelas eran consideradas abusivas con el bolsillo e ineficaces para la jornada escolar. Las quejas serían recibidas por Twitter mediante el hashtag #ÚtilesInútiles, y el Ministerio se encargaría de investigar y sancionar al colegio acusado.

La autoridad educativa dio ejemplos de útiles inútiles como las pelucas, artículos de aseo como el trapeador, medicamentos,bolsas de detergente o basura por considerarlos “gastos que le corresponde asumir a la administración del plantel educativo”.

¿Qué normas rigen para los planteles de Panamá?

Cuestión de educación o utilitarismo

El dolor de cabeza de Érika Quintero es afrontar los gastos escolares, teniendo dos hijos en el mismo curso. Son gemelos.

El hecho de que los hermanos vayan al mismo bachillerato no significa ahorro, todo lo contrario, debe comprarles dos libros por cada materia, los cuales el próximo año no podrán vender si el colegio decide cambiar de edición.

“Como los docentes no permiten el préstamo de libros, tampoco a mis hijos se les permite estudiar de un solo texto”, explica Quintero, resignada por la costumbre.

Entre el listado de textos hay precios que van de 50 a 120 dólares por obra, de acuerdo a la materia.

¿Qué hay detrás de los cambios anuales de libros? Según una nota electrónica enviada por los directivos de la Unión Nacional de Centros Educativos Particulares (Uncep), las ediciones deben mantenerse al menos por tres años, para evitar la desactualización de la información. Sin embargo, debido a la relativa reciente transformación curricular, los textos de algunas asignaturas han tenido que ser adecuados en nuevas ediciones, para poder responder a los contenidos que se establecieron en los nuevos programas académicos”.

El organismo privado reconoce que algunos textos de teoría se pueden obtener de segunda, pero en el caso de los dedicados a los trabajos no lo aconsejan, puesto que el hecho de estar rayados o escritos “puede interferir con el desarrollo de las actividades y, por ende, en el aprendizaje de los estudiantes”.

Al ser cuestionados acerca de si reciben algún incentivo por los cambios de ediciones, negaron que fuera de tipo económico.

Sin embargo, el personal docente es invitado por las empresas editoriales a “capacitaciones para el mejor uso de los textos, metodologías apropiadas y actualización de la información” para el favorable aprovechamiento de la herramienta, se detalló en el documento.

A la hora de obtener los libros o texto escolar, la Uncep recomienda alternativas que podrían significar un ahorro considerable para los padres de familia. Una opción es adquirir libros de segundo uso, en buen estado. Guiarse con el ISBN o código del texto para verificar si pueden ser adquiridos a través de Amazon u otro distribuidor online a un precio significativamente inferior.

En el caso de que la presentación del texto sea en portada dura, verifique la existencia del mismo en portada suave.

USOS EFICIENTES

Entre las quejas frecuentes de los padres de familia, reluce el caso de los libros que siguen con las páginas inmaculadas a final de cada curso anual. Al respecto, la Uncep deslinda la responsabilidad directa a los colegios, los cuales “deben supervisar el buen uso y aprovechamiento de los textos durante el año lectivo”.

“Cada colegio escoge los textos que estén más acordes al currículum que ha prometido desarrollar en su plan de estudio”, aducen de la selección de los libros para el periodo escolar.

dilema y marcas

Algunos lineamientos son exclusivos de cada colegio.

En el reglón de solicitudes, por ejemplo, se indican marcas de fábricas específicas para determinados artículos de empleo escolar. La Uncep se justificó al evaluar que estas son sugerencias que están sustentadas en cuanto a “la durabilidad y eficiencia” del material.

Si el listado viene acompañado de las marcas, no debe ser de carácter “obligatorio o impositivo”, recalcan. Generalmente se describen las características del artículo solicitado. Le corresponde al padre evaluar las cualidades, y basado en ello, “adquirir aquel que cumpla con estas características y le resulte más conveniente”, describe la nota.

NORMATIVA

Si bien en el panorama de las escuelas privadas o particulares el Ministerio de Educación no tiene mayor autonomía, existe un decreto que hace posible ser un ente mediador entre los padres de familia y los centros de educación particular.

El Decreto Ejecutivo 601 (que modifica el artículo 130 de la Ley 47 del 24 de septiembre de 1946), da paso a ajustes en los costos de matrícula, anualidad y útiles escolares si son previamente consultados. Para este periodo hubo justificación por la necesidad de aumentar el salario a los educadores del sector privado (como ocurrió en el sistema oficial).

El referido decreto establece la convocatoria de manera oportuna (de seis meses previo) a los padres de familia, representantes de colegios particulares y Meduca, cuyo objetivo principal es coordinar los cambios en los costos de la matrícula, así como todo lo referente a costos y obtención de uniformes y útiles escolares, además de proponer la anualidad.

Sin embargo, a septiembre del año pasado había 23 denuncias en la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) por el no cumplimiento de la reglamentación y algunos colegios aumentaron, según un informe realizado por esta entidad, de 300 a 400 dólares sus mensualidades, y entre 50 y 90 dólares en los costos de sus matrículas. Los costos de los útiles no se incluían.

Sobre el particular, la Uncep se limitó a recomendar a los padres de familia “que antes de matricular a su hijo(a) en un colegio particular solicite toda la información que considere importante para su mejor cumplimiento”.

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