Aníbal Miranda

Remando contra la adversidad

En la temporada de cayucos, la embarcación Río Señales marcó la diferencia, con una tripulación mixta.
La embarcación Río Señales en plena faena en las aguas del Canal de Panamá. CORTESÍA La embarcación Río Señales en plena faena en las aguas del Canal de Panamá. CORTESÍA

La embarcación Río Señales en plena faena en las aguas del Canal de Panamá. CORTESÍA

Integrantes del equipo posan para el recuerdo. CORTESÍA Integrantes del equipo posan para el recuerdo. CORTESÍA

Integrantes del equipo posan para el recuerdo. CORTESÍA

CAYUCO.

Su mensaje es claro. “Solo deseamos competir y ser tratados en igualdad de condiciones”.

La petición de Aníbal Miranda va dirigida hacia una sociedad mezquina, que margina a las personas con alguna discapacidad y que no les permite una plena integración.

A Miranda le faltan las dos piernas y fue uno de los remeros que hizo la travesía de la competencia de cayucos de Océano a Océano 2015, con el propósito de demostrar “que nada es imposible si tienes una oportunidad”.

Es abogado de profesión, consultor en temas de inclusión de personas con discapacidad y también tiene una empresa de impresiones y publicidad.

Miranda es el bailer de la embarcación Río Señales y perdió en 1999 sus extremidades inferiores en un accidente de tránsito que le cambió la vida, pero no su pasión por la aventura y sus ganas de superación.

Ahora es misión cumplida, ya pasó la temporada de cayucos y Miranda, más tranquilo, detalla sobre una travesía que por primera vez se realizó con un equipo integrado con dos personas con discapacidad y otras dos sin ella .

“El culpable de este proyecto que comenzó hace dos años es Pablo Ávila, quien perdió una pierna por la diabetes y se le ocurrió hacer un equipo conformado con personas con discapacidad para que participaran en la competencia de cayucos”.

“Así me embarqué en esta locura, en un bote confeccionado de un tronco de espavé, que pesa 100 libras más que el límite permitido, con otro remero discapacitado y con dos damas sin limitaciones físicas”.

También participó en el primer equipo, el de 2014 y que estuvo conformado por cuatro remadores, todos con alguna discapacidad. Llegaron a la carrera de Océano a Océano por invitación.

“Este año quisimos innovar y mandar un mensaje a la sociedad. Conformamos un grupo de dos personas con discapacidad y otras dos normales, fue la primera vez en la historia que se integró un equipo mixto; sin embargo, no quedamos entre los primeros lugares, solo queríamos que se nos diera la oportunidad y demostrar que podíamos hacerlo”.

Fue una temporada complicada. Primero, Raúl Andrade, que entró por Ávila, se tuvo que retirar porque estaba haciendo tiempos clasificatorios para las olimpiadas y las fechas del Ocean to Ocean coincidían con sus competencias.

“Comenzamos a buscar otro remador y faltando un mes para la travesía se nos unió Candy Rubio, que no tenía discapacidad; luego se integró Gaby García, no era una remadora de experiencia, pero se acopló rápidamente y se mantuvo Johny Marquínez, que tiene una lesión medular y que participó en la campaña de 2014”.

¿En tu corazón había temor en esos tres días de competencias? “Temor no, pero sí mucha ansiedad por cumplir con la exigente prueba de cinco etapas que unió el mar Atlántico con el Pacífico a través del Canal de Panamá”.

Trayecto

“Recuerdo ese viernes, nos reunimos en Diablo, donde se guarda el bote. Eran las 8.00 a.m. y organizamos todos los implementos necesarios para hacer el recorrido con la seguridad mínima exigida: cinco remos, cinco chalecos salvavidas, cinco silbatos, una bandera blanca (que se alza en caso de no poder seguir por cualquier razón), tanques para hidratación y comida”.

Estaban equipados y listos para la partida. En Cristóbal (Colón), de donde salieron el sol era inclemente, con olas por debajo de los tres pies, con brisa del norte y todos los botes evitando los bancos de arena. Eran las 2:15 p.m. y se dirigían hacia la rampa norte de las esclusas de Gatún, donde llegaron 58 minutos después.

Esa etapa fue fácil

Esta vez no hubo esclusaje. Al día siguiente en la mañana se informó de cambios de boyas, sobre la velocidad del viento y las olas en la reunión de capitanes. “Vamos hacia el lago”, advirtió.

“Salimos muy temprano con ganas de divisar la grúa Titán, era nuestra meta; pero no fue hasta tres horas después que logramos hacerlo. En el recorrido pasamos por el Banana Channel (es un paso paralelo que utilizan embarcaciones pequeñas y que se caracteriza por sus corrientes fuertes y cruzadas), fueron 21 millas antes de llegar llegar a la boya 93”.

El domingo, lejos de los punteros, Gaby tomó el puesto de pacer y Johny (Marquínez) pasó a power. Venían tres mangas muy exigentes. “Salimos desde Gamboa al pie de la grúa Titán y bajo los primeros rayos del sol, dos horas después llegamos a Pedro Miguel, en donde sacaron los cayucos para partir rumbo a Corozal y luego a Miraflores”.

“El último recorrido fue intenso (Miraflores-Diablo), porque sabíamos que estábamos terminando, queríamos descansar, pero también mejorar en lo posible nuestros tiempos y posición... aunque realmente el solo hecho de haber remado desde el Caribe hasta el Pacífico era suficiente”.

“Es un honor pertenecer a esta familia, que nos recibió con los brazos abiertos desde la temporada pasada, cuando fuimos el primer equipo integrado en su totalidad por personas con discapacidad física, sin exigirnos nada que no se le exija a cualquier otro equipo. Fue una inclusión sin traumas ni dificultades que no fueran las que enfrenta cualquier otro equipo”, agregó.

“Ese es el mensaje que queremos dejar, que podemos hacerlo, solo necesitamos una oportunidad”, agregó

Equipo

El equipo Río Señales comenzó la temporada conformado por Johny Marquínez, pacer, en la primera posición, encargado de mantener el ritmo (discapacidad - lesión medular); Raúl Andrade, power, en cargado de imprimirle fuerza a la remada (discapacidad - lesión medular); Aníbal Miranda, bailer, encargado de mantener el bote sin agua (discapacidad - amputación de ambas piernas); Gaby García, steer, encargada de mantener la dirección del bote (sin discapacidad); Sin embargo, por compromisos deportivos adquiridos , Raúl no pudo hacer el O2O y entró Candy Rubio. (sin discapacidad).

Para la última carrera se reorganizó el equipo y Candy hizo de steer y Gaby pasó a power.

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