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JÓVENES DE ÉXITO

‘Wheatgrass’, un pasto lleno de ‘luz de vida’

Desde The Urban Greenhouse, dos jóvenes irrumpen con un producto de alto contenido de clorofila, elemento de alta concentración de luz.
En The Urban Greenhouse, la siembra del ‘wheatgrass’ o pasto de trigo es responsabilidad de Ángel Ramos, mientras que la cosecha es trabajo de Yoly De Sedas. CORTESÍA En The Urban Greenhouse, la siembra del ‘wheatgrass’ o pasto de trigo es responsabilidad de Ángel Ramos, mientras que la cosecha es trabajo de Yoly De Sedas. CORTESÍA

En The Urban Greenhouse, la siembra del ‘wheatgrass’ o pasto de trigo es responsabilidad de Ángel Ramos, mientras que la cosecha es trabajo de Yoly De Sedas. CORTESÍA

‘Wheatgrass’, un pasto lleno de ‘luz de vida’ ‘Wheatgrass’, un pasto lleno de ‘luz de vida’

‘Wheatgrass’, un pasto lleno de ‘luz de vida’

‘Wheatgrass’, un pasto lleno de ‘luz de vida’ ‘Wheatgrass’, un pasto lleno de ‘luz de vida’

‘Wheatgrass’, un pasto lleno de ‘luz de vida’

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‘Wheatgrass’, un pasto lleno de ‘luz de vida’

En el deseo de salvarle la vida a su perro, Yoly De Sedas encontró una opción que también ayudaba a mejorar su calidad de vida.

De ahí, su idea de un cultivo de pasto de trigo, conocido como wheatgrass en el mercado y ambiente de vegetarianos, veganos y consumidores de alimentos saludables, nació como un proyecto personal que comparte con su socio, Ángel Ramos.

‘Spot’, que sufre del corazón, fue el primer testigo ­si bien canino­ del nacimiento de The Urban Greenhouse, y halló su salvación en el sabor dulce de la clorofila que contiene el wheatgrass, la alternativa que su dueña y Ramos distribuyen desde este emprendimiento, junto a otros productos orgánicos certificados, como hojas de mostaza, jalapeños, ají chombo, pepinos, papayas, albahacas surtidas, entre otros que varían por temporada.

“Encontré el tema de los superfoods ­alimentos con supuestos beneficios­ y el wheatgrass es consumido como uno de ellos. Se le extrae la clorofila y se convierte en jugo. Esa es la forma más sencilla de consumirlo”, explica De Sedas sobre este pasto, de textura fibrosa que, agrega, dan cuenta de “gente que se ha curado con su consumo o han mejorado su condición física y su circulación sanguínea”.

De Sedas, quien no consume carne desde hace siete años y está involucrada con la alimentación viva ­cocina cruda de vegetales y frutas­ investigó las propiedades de la verdura dulce. “Su popularidad en los juice bar ­locales de jugos­ fue lo que me indicó que esto podía ser una oportunidad de hacer algo local, urbano y saludable”.

Luego de un año de estudios para que el wheatgrass estuviera en niveles óptimos, los socios levantaron una huerta en Condado del Rey, midieron temperatura, humedad y pH. Los socios trajeron semillas orgánicas de este pasto desde Estados Unidos, lo que se reflejó en la inversión inicial de la conformación de The Urban Greenhouse.

inicios bajo el agua

El primer cultivo se logró en nueve meses, a fines de 2013 y en septiembre pasado empezaron la producción.

Su venta se realiza por caja, que consta de seis onzas de pasto de trigo, a un costo de 15 dólares y cuyo consumo da para una semana.

“Nos ponemos de acuerdo con personas o comercios de casi todas las provincias que envían a mensajeros a la capital a retirar pedidos, coordinando los envíos con ellos”, agrega De Sedas.

Actualmente, el wheatgrass puede hallarse en establecimientos como Organik, We Fresh Market, Element Pty, entre otros, así como entrega por delivery a particulares. Ambos tipos de distribución, asegura Ramos, tienen el mismo éxito.

En Estados Unidos, el precio de una libra de semilla de pasto de trigo, asegura Ramos, puede rondar entre los 5 y 10 dólares. The Urban Greenhouse compra en cantidades de 200 libras cada 15 días, dependiendo de la venta y de la superficie de plantación.

Pero, desde hace dos semanas, The Urban Greenhouse obtuvo una certificación orgánica de la empresa Biolatina, de sistemas de producción agrícola, así como pecuarios y silvestres, para que sus productos posean el sello de calidad del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, y desde hace un mes desarrollan un nuevo proyecto para complementar la venta de wheatgrass: la distribución de nuevos alimentos como hojas de mostaza, jalapeños, ají chombo, pepinos, entre otros.

Historia de vida, una luz para la salud

A la clorofila le dicen luz, y según Ramos, la razón por la que le llaman “luz de vida” es por la energía solar líquida que atrae. En su caso, el pasto de trigo “necesita luz y absorbe mucho más sol que muchas otras plantas para contener la mayor cantidad de clorofila, alrededor del 70%, lo que le ha dado el apodo de oro verde”.

Las respuestas del consumo de wheatgrass, según Yoly De Sedas, han sido favorables, “desde los más cercanos, quienes hicieron la prueba y todavía nos compran, hasta clientes que sufren de artritis, que aseguran que el wheatgrass les da energía, disminuyendo sus dolores y cansancios”.

Una de las reacciones más conmovedoras para los creadores de The Urban Greenhouse es la de don Dino y su familia, a quienes han preferido mantener en anonimato.

Don Dino, cuenta Yoly De Sedas, quien posee un padecimiento pulmonar crónico, inició un consumo de wheatgrass, en shots congelados por una semana, costumbre que sigue conservando.

“Hace un mes, a don Dino le hicieron una espirometría, y el estudio arrojó que su condición pasó de moderada a leve”, cuenta De Sedas, compartiendo un dato entrañable.

“Un domingo en familia, don Dino pudo bajar a comerse una pizza sin su respirador. Estaba feliz”, relata. Para entonces, don Dino llevaba cinco meses consumiendo wheatgrass líquido.

El wheatgrass, añade De Sedas, resulta ser un éxito en los niños. “Al consumir una onza de wheatgrass, se están consumiendo dos libras y media de vegetales verdes oscuros, como la espinaca y el kale. No se necesitan tantos vegetales para hacer un jugo nutritivo, además ayuda que el pasto de trigo sea dulce”, y agrega que una de las recetas más populares es la mezcla de wheatgrass con jugo de pipa, de piña y un toque de limón.

“No sabíamos si esto iba a tener éxito”, confiesa sobre lo que consideraban solo un pasatiempo, en especial por la parte hidropónica, cuando, originalmente, se inició como un experimento para aliviar a una mascota.

Sobre los emprendedores

una idea saludable

Yoly De Sedas es ingeniera industrial administrativa, egresada de la Universidad Católica Santa María La Antigua (2013). Ángel Ramos es ‘web developer’, diseñador gráfico y fotógrafo profesional. Estudió mercadeo y publicidad en la Universidad Latina de Panamá. Ambos dirigen emagineLab (empresa de desarrollo de ‘software’ y creatividad) y Urban Greenhouse (Urban Hydroponic Project & Certified Organic Greens).

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