energía geotérmica

De la tierra a la red eléctrica

El Valle de Antón, en la provincia de Coclé, y Barú en Chiriquí, son las zonas con mayor potencial para acoger un complejo geotérmico.

Históricamente en Panamá se ha utilizado la generación hídrica y térmica para satisfacer la demanda energética, que en los últimos años ha crecido a un ritmo anual de 6%.

A pesar de ser uno de los países de la región con mayor potencial hidroeléctrico, las inversiones se han inclinado hacia la generación térmica, decisión que le ha costado millones de dólares a las arcas del Estado debido al incremento en el precio del petróleo.

Solo entre 2005 y 2011 se pagaron 506 millones de dólares en concepto de subsidios para mantener estabilizada la tarifa eléctrica.

Aunque países como El Salvador y Costa Rica comenzaron hace 15 años a diversificar su matriz energética para disminuir su dependencia de los combustibles fósiles, no es hasta ahora que en Panamá se dan los primeros pasos para utilizar energías alternativas.

En 2013 debe funcionar el primer parque eólico, que tendrá una capacidad instalada de 180 megavatios, mientras que el Estado por medio de la Empresa de Generación Eléctrica S.A., (Egesa), desarrollará un complejo fotovoltaico (energía solar) en el Parque Nacional Sarigua, en la provincia de Herrera, de 2.4 megavatios.

A estos proyectos renovables ahora se suma la energía geotérmica, que es el uso de agua y vapor caliente extraído de la tierra para generar electricidad.

Los primeros estudios para determinar el potencial de las fuentes termales en el país se hicieron en los años 70. En 2006 se actualizó la información y se añadieron otras fuentes termales que no habían sido identificadas. Los análisis arrojaron que El Valle de Antón, en la provincia de Coclé, y Barú en Chiriquí, son las zonas con mayor potencial para instalar un complejo geotérmico.

Sin embargo, en ninguno de los dos puntos se han realizado perforaciones para comprobar la temperatura del agua.

Este último dato es esencial para determinar qué tecnología se utilizará para mover las turbinas que serán las responsables de generar la electricidad (Ver ilustración).

En Centroamérica hay aproximadamente 505 megavatios instalados de energía geotérmica, de los cuales el 73% está en Costa Rica y El Salvador.

El otro 27% está dividido entre Nicaragua y Guatemala. Honduras y Panamá son los únicos dos países de la región donde todavía no existen plantas geotérmicas en operación.

Barú-Colorado

En 2010 la empresa canadiense Centram Geothermal comenzó los trámites para instalar el complejo geotérmico Barú-Colorado, en la zona de Hato Volcán, en el corregimiento de Volcán, provincia de Chiriquí.

Después de meses de consulta con la Autoridad de los Servicios Públicos (Asep), la entidad le otorgó un permiso provisional a la empresa que le permite comenzar con los estudios geofísicos que determinarán el potencial de las fuentes termales en Barú.

Eduardo Reyes, asesor de la compañía, señaló que la empresa está desarrollando proyectos similares en Costa Rica, El Salvador y Honduras. También mantienen conversaciones para iniciar exploraciones en la isla caribeña de Dominica.

Cálculos hechos por la firma canadiense indican que en la zona de Hato Volcán hay depósitos de agua a una temperatura de 180 grados centígrados, que permitirían generar entre 20 y 40 megavatios.

El proyecto representaría una inversión cercana a los 50 millones de dólares y podría entrar en operación después de 2015. Este año Centram Geothermal realizará los estudios geofísicos que determinarán en qué áreas deben perforarse los pozos que permitirán medir la temperatura del agua.

Según estimaciones de la compañía, en Barú hay tres depósitos potencialmente viables, sin embargo, uno está dentro del Parque Nacional Barú, por lo cual no se pueden hacer perforaciones. Otro es una zona poblada, y el tercero sería una zona deshabitada.

Geotérmica y medio ambiente

Una vez concluidos los estudios geofísicos, la empresa debe presentar a la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) un estudio de impacto ambiental para perforar los pozos de exploración.

De encontrarse una temperatura adecuada, la empresa debe solicitar una concesión a la Asep, y realizar otro estudio de impacto ambiental para instalar la planta de generación.

Según Reyes, la tecnología actual disminuye la contaminación ambiental, porque una vez el agua caliente pasa por las turbinas, la misma es inyectada nuevamente al pozo.

Para Alida Spadafora, directora ejecutiva de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (Ancon), la geotérmia es una energía limpia que debe estudiarse como una alternativa para diversificar la matriz energética del país.

Los estudios demuestran que sus impactos son bajos, pero siempre hay que vigilar que se cumpla con todos los procesos establecidos en la ley, explicó.

Panamá cuenta con los recursos naturales para depender menos del petróleo, solo falta una política energética de Estado que permita un desarrollo sostenible y amigable con el medio ambiente.

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