NUEVO GOBIERNO

En 2014 no será...: Jorge Gamboa Arosemena

El quehacer de las campañas llega a su fin. Agobiantes y tediosas, por lo repetitivo y similares. Si uno ofrece una casa, el otro dos, o lotes para construirlas. Si uno agua, el otro también. Comida barata, seguridad y cuanto se les ocurra, prometen todos. Y vemos, estupefactos, las campañas que dan y dan para salir. ¿Qué pasará si sale el candidato de Ricardo Martinelli? Más de lo mismo y seguro que con mayor desfachatez. ¿Y qué, si gana alguno de los Juan Carlos? Pues más de lo mismo, tal vez, con un poco de recato. Sí, más de lo mismo, porque aunque quieran actuar bien el sistema no los dejará, a no ser que lo cambien y para ellos no es necesario.

¿Ustedes creen que no reelegirán a Chello Gálvez, a Tito Afú o a José Muñoz? Por mencionar algunos de los que contribuyeron con la degradación del Legislativo, incluyendo a los sempiternos y a otros que están descalificados porque cobraron las ilegales e inmorales “partidas circuitales” maquilladas como partidas del PAN.

Hace un tiempo me comentó un viejo diputado que le sorprendió, al inicio del período 2009-2014, que los novatos llegaran con una rapacidad espeluznante, buscando qué había para ellos. La sociedad percibe que el órgano más degradado es el Legislativo, pero ¿qué me dicen de los regímenes municipales? Nadie los recuerda, porque manejan menos fondos y sus asambleas no se transmiten por TV. Pasan desapercibidos, pero son parte del entramado de corrupción. Se asolea a los diputados tránsfugas, pero en los municipios también se ha desarrollado un cínico transfuguismo de alcaldes y representantes.

¿Qué oportunidades hay para que el país se libere de estas anclas? Si gana alguno de los Juan Carlos la situación seguirá igual, pues los reelegidos en el Legislativo y en los regímenes municipales mantendrán las mismas prácticas.

Y no porque dejemos para último al Órgano Judicial lo habíamos olvidado. En este permanecerán cinco de los llamados “magistrados” y sus colaboradores fogueados en la práctica de incumplir funciones, lo que blinda las corruptelas del Ejecutivo, del Legislativo y de los regímenes municipales, amén de fallar a cambio del pago de sentencias.

De ganar alguno de los Juan Carlos, la Contraloría y la Procuraduría permanecerán en las mismas manos durante seis meses. Además, no olvidemos que 57 días luego de las elecciones, se mantiene el viejo gobierno, con su eficaz práctica de transfuguismo. Por esto, si el Juan Carlos que gane no es hábil y acrisolado en su honestidad, será minado por muchos de los nuevos diputados, alcaldes y representantes que serán comprados por el gobierno saliente en esos 57 días.

Basta observar cuántos funcionarios de gobiernos posinvasión están condenados por enriquecimiento injustificado. En este tiempo, los gobiernos que sucedieron a los que los precedieron no hicieron mayores denuncias, ¿por qué, qué pasaría si los denunciaban? Simple, la metodología de hacerse de fortunas quedaría en evidencia, y ellos ya no podrían enriquecerse usando esas prácticas.

¿Usted cree que para hacer eficiente y eficaz al sector público, con el nuevo gobierno se abrirán a concurso las jefaturas del sector público? ¿Que los nuevos nombramientos, de cualquier funcionario, pasarían por un riguroso concurso? ¿Que los cónsules nuevos no usarán el cargo público para, inmoral y hasta ilegalmente, hacerse millonarios? ¿Que les pondrán salarios como al resto de los servidores públicos? ¿Que todo abogado podrá acreditarse como notario en el nuevo gobierno, para democratizar esa función necesaria, si no es de los favoritos del gobierno y que, encima, pague dividendos a los que los nombraron? ¿Usted cree que se legislará para tener una ley general de salarios, para que ningún funcionario perciba emolumentos 10 veces superiores a lo que devenga el que menos gane?

Todas estas propuestas no tienen los costos ni los niveles de organización de las fantasiosas promesas de los candidatos. No las proponen, porque esto sería comenzar a adecentar el Estado.

Si gana algún Juan Carlos, y si no lidera un proceso constituyente originario desde que es proclamado como presidente electo, será un perfecto fracaso para el rescate de la institucionalidad democrática del Estado, y convivirían, por acción o dándoles el beneficio de la duda por omisión, con todas las corruptelas que los preceden.

Completo el título de este artículo, en 2014 no será que este país se ordene, se reduzca la corrupción y se reparta la riqueza con equidad, porque ningún candidato tradicional tiene claro que primero hay que restablecer la institucionalidad democrática, para luego ver si logran desarrollar sus promesas mágicas.

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