MEMORIAS DEL 20 DE ENERO

Para superarnos, primero debemos respetar la verdad: Carlos E. Rangel Martín

Olga Cárdenas, quien encabeza un belicoso grupo autodenominado “Torrijista”, el cual defiende la tercera fase de la cinta costera, declaró por Telemetro haber sido la comandante de El Chorrillo de los Batallones de la Dignidad creados por Manuel Antonio Noriega (M.A.N.); añadiendo que ella había perdonado al exdictador, que ella nunca le había hecho mal a nadie, y que el Gobierno estadounidense debería pedir perdón por los muertos y la destrucción que ocasionó la invasión.

Así como ocurrió con Osama Bin Laden, M.A.N. fue un militar adiestrado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos. Incluso se menciona una conversación entre dos altos funcionarios del Gobierno estadounidense en la que uno comentó que M.A.N. era un HP, y el otro le contestó que sí, pero que ese HP era de ellos. Consiguientemente, si dicho gobierno decidiera ayudar a sanar las heridas, inicialmente debería pedir perdón por esa nefasta injerencia.

Lamentablemente, numerosos panameños fueron corresponsables de todo lo acontecido, al apoyar incondicionalmente a la dictadura norieguista, aún conociendo sus crímenes; y, de ser imparciales, estos panameños, también, deberían pedir perdón por todo el daño que indirectamente ellos le infligieron al país.

Pocos días después de la invasión, personalmente me acerqué a un depósito en la Avenida Ricardo J. Alfaro, que había sido completamente arrasado por un bombardeo, porque se sospechó que los militares panameños allí guardaban armas, y me sorprendió sobremanera que, aproximadamente a un metro de distancia de las ruinas del depósito, una muralla lisa y pintada de una residencia adyacente no tenía el más mínimo rasguño.

Esto apoya la creencia de que algunas de las bombas utilizadas en los bombardeos eran implosivas (que destruyen un edificio generando fuerzas hacia su interior). De haberse utilizado bombas implosivas en el bombardeo del Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa, debido a su cercanía a viviendas de civiles (como igualmente estaba el mencionado depósito), ese bombardeo difícilmente hubiera podido causar la muerte de personas fuera del cuartel o el enorme incendio de El Chorrillo. Algo que no admite duda alguna, aún de haberse utilizado bombas comunes, es que varios fieles de la Iglesia Nuestra Señora de Fátima reportaron haber visto a varios batalloneros poniéndole fuego a algunas viviendas de El Chorrillo al amanecer del día 20 de diciembre de 1989, algo que nuestro Ministerio Público nunca ha esclarecido.

Para superarnos como nación, los batalloneros como Olga Cárdenas, también, deberían pedir perdón por los salvajes apaleos que ellos le dieron a los manifestantes civilistas que, pacíficamente, demandaban democracia; por haber promovido el vandalismo postinvasión que arruinó, prácticamente, a todos los comercios metropolitanos, y deberían revelar quién ordenó ponerle fuego a El Chorrillo, porque –así como los españoles quemaron Panamá la Vieja– esa es considerada una “táctica de guerra”.

También es imperativo que los medios de comunicación social ayuden a esclarecer esta tragedia nacional, procurándole debida atención y diseminación a hechos verificables, como los detallados arriba, y evitando difundir falsedades para encolerizarnos, seguramente, fabricadas por secuaces del régimen norieguista.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

16 Ago 2017

Primer premio

7 8 9 4

DBDC

Serie: 14 Folio: 7

2o premio

6122

3er premio

5195

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código