CULTIVO PeLIGROSO SE toma el bosque protector alto darién (1ra. Entrega)

Evangelizando la palma aceitera

Ministerio de Ambiente paralizó el cultivo de palma africana en el Bosque Protector Alto Darién; tomas aéreas reflejan que las actividades no cesan.

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En la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Darién se tomaron más de 50 hectáreas de bosque para sembrar palma aceitera.  En la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Darién se tomaron más de 50 hectáreas de bosque para sembrar palma aceitera.

En la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Darién se tomaron más de 50 hectáreas de bosque para sembrar palma aceitera. Foto por: LA PRENSA/Gabriel Rodríguez

La densidad del bosque –al fondo– refleja, según expertos, que se taló un bosque maduro para poder cultivar la palma aceitera, cuyos plantones aparecen en la foto. Tomado de internet La densidad del bosque –al fondo– refleja, según expertos, que se taló un bosque maduro para poder cultivar la palma aceitera, cuyos plantones aparecen en la foto. Tomado de internet

La densidad del bosque –al fondo– refleja, según expertos, que se taló un bosque maduro para poder cultivar la palma aceitera, cuyos plantones aparecen en la foto. Tomado de internet

Nancy Acosta, actual presidenta de la Fundación Panamá Canal de Vida, y su esposo, Carlos Mantilla, representante de Palmares de Cupe, S.A. Tomado de internet Nancy Acosta, actual presidenta de la Fundación Panamá Canal de Vida, y su esposo, Carlos Mantilla, representante de Palmares de Cupe, S.A. Tomado de internet

Nancy Acosta, actual presidenta de la Fundación Panamá Canal de Vida, y su esposo, Carlos Mantilla, representante de Palmares de Cupe, S.A. Tomado de internet

La joya ambiental panameña más preciada, el Parque Nacional Darién (PND), peligra. La siembra de palma aceitera –que requiere de grandes extensiones de tierra para una explotación rentable– ha impactado su zona de protección y está a escasos cinco kilómetros de ser alcanzado.

Hasta ahora, más de 50 hectáreas del Bosque Protector Alto Darién (BPAD) –el área de amortiguamiento de esta reserva de la biosfera y patrimonio de la humanidad– han sido taladas en Chupanuno, corregimiento de Boca de Cupe, en la provincia darienita.

Ello, a pesar de que el decreto para proteger este bosque, que data de 1972, advierte que sus tierras no son aptas para la ganadería ni la agricultura, y que cualquier deforestación “traería niveles más altos en las inundaciones” para las comunidades comarcales y Boca de Cupe.

Las más de 50 hectáreas son apenas la fase inicial de un plan de expansión –hasta un total de 3 mil hectáreas– confirmaron moradores y mensajes institucionales difundidos por la Fundación Panamá Canal de Vida.

Esta fundación es el “financiador del proyecto”, indicó el Ministerio de Ambiente de Panamá, que ha abierto una investigación de oficio a la Fundación Panamá Canal de Vida, así como a la empresa Palmares de Cupe, S.A., y al pastor Narciso Arboleda por pretender establecer una plantación de palma aceitera sin autorización en la ya mencionada zona protegida, señaló Eliana Vásquez, jefa de la Oficina de Asesoría Legal de esta entidad.

La fundación ejecuta una estrategia persuasiva a favor del cultivo de la palma en comunidades a orillas del río Tuira, en Darién. La cara visible de esta campaña es Carlos Mantilla, quien fue presidente de la fundación –de 2006 a octubre de 2015– fecha en que le cedió el puesto a su esposa, Nancy Acosta.

Acosta dice que han abandonado el proyecto de sembrar palma aceitera, pero, contrario a lo que afirma, La Prensa pudo constatar en octubre pasado, la presencia de maquinaria en la zona del cultivo que, a simple vista, se apreciaba que no estaba en abandono, pese a la orden de paralización del Ministerio de Ambiente, de marzo 2015. (Ver fotografía superior izquierda).

EL PROCESO

Para establecer una planta extractora de aceite y refinadora se requiere un mínimo de 2 mil 500 hectáreas para un cultivo cuya vida útil sería de unos 35 años, señala el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA). Productores de Chiriquí, donde se concentra el 85% de la palmicultura del país, hablan de un mínimo de 5 mil hectáreas. Y dado que este cultivo requiere de menos inversión, ha desplazado los tradicionales, como arroz, maíz y plátano, con 22 mil hectáreas dedicadas a la palma, informó el MIDA.

Suplantar el bosque de Darién por un monocultivo altamente cuestionado “es un suicidio anunciado”, advirtió el científico Stanley Heckadon, quien resaltó que el Parque Nacional Darién es el área de mayor biodiversidad del país por su conexión con Sudamérica.

En los suelos aluviales de Darién crecen tubérculos y tallos, con un sistema de raíz diferente al de la palma, el cual “se apodera del suelo y ahí no crece más nada”. Si se siembra y fracasa, “no sé quién va a pagar el costo de rehabilitar esos suelos, amarrados con el sistema de raíces de las palmáceas. Es un problema serio”, advirtió Heckadon.

Hay que verse en el espejo de Chiriquí–añadió–, donde los agricultores sembraron palma tras el cierre de las bananeras, y ahora hay problemas de enfermedades, monopolio de tierras, los ríos “están contaminadísimos” por los desechos. “Les vendieron el milagro de la palma […] y hoy no saben qué hacer, porque ya la tierra la tienen amarradísima con las raíces de las palmas. Dicen algunos que es una forma de acaparar tierras”, relató el científico.

TODO POR 'AMOR A DIOS'

Colonos de Boca de Cupe e indígenas de la comarca Emberá Wounaan –donde se ubica el Bosque Protector Alto Darién– contaron a La Prensa que la Fundación Panamá Canal de Vida, cuyos directivos son de nacionalidad colombiana, llegó de la mano del pastor Arboleda -quien, a la sazón, también es directivo de la fundación–. Los esposos Mantilla Acosta, de la fundación, empezaron su labor evangelizando y, simultáneamente, promovían la palmicultura con la promesa de combatir la pobreza.

De ello da fe Atilio Peña, dirigente indígena de Boca de Capetí, quien dijo que las más de 50 hectáreas de palma sembradas en Chupanuno “las compró la empresa palmera de varios dueños. Este año creo que van a sacar la primera cosecha”. Peña, así como los bocacupeños, se refieren a la fundación como “la empresa palmera”. Pero la fundación niega haber comprado tierras por ser una oenegé sin fines de lucro.

Según su presidenta, el objetivo de la fundación es “enseñar el amor de Dios a través del servicio al prójimo” para impulsar actividades agrícolas, “que ya desarrollaban los moradores de esta región”.

Pero estas comunidades nunca contemplaron la idea de cultivar la palma aceitera como alternativa a sus siembras tradicionales hasta que la fundación llevó los plantones de palma y promovió su cultivo, revelaron entrevistados por este diario.

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Evangelizando la palma aceitera

Además, un informe de 2010, denominado Estrategia de Desarrollo Sostenible de Darién–financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo– indica que en los corregimientos vinculados al PND, como Boca de Cupe y la comarca Emberá Wounaan, domina la agricultura de subsistencia, con productos como yuca, ñame, otoe, plátano, guineo, coco y naranja, sin mencionar la palma aceitera.

Otro que atestigua la estrategia palmera es Berbencio Mepaquito, vicealcalde de Cémaco y residente de Boca de Capetí. Él tuvo dos reuniones con Mantilla, como vocero de la fundación. Dijo que Mantilla quería introducir los plantones a la comarca. La propuesta era que por cada hectárea que una persona sembrara, la fundación le daría la semilla o los plantones, y después debía pagar por estos, ya que pretendían poner una fábrica de aceite de palma, añadió.

“Querían traer agrimensores para medir los terrenos de los agricultores y les dije que eso no se puede hacer”, refiriéndose a la expansión del cultivo a la comarca Emberá Wounaan.

La empresa que proporcionó los plantones fue Agricultura y Servicios de Panamá (Agse Panamá, S.A.). ¿Cuál fue su interés? La respuesta provino del MIDA. Resulta que un informe de la institución, con detalles del cultivo de palma aceitera, señala que Agse Panamá es la única empresa con planes de establecer una planta extractora de aceite en Darién, en 2018.

Es decir, los habitantes de Boca de Cupe –como la representante Rumalda de Culiolis– temen que la fundación y Agse Panamá tengan una alianza para expandir el cultivo de palma aceitera. Las sospechas de los moradores encuentran sustento en sus antecedentes: Agse Panamá fue denunciada por supuestos perjuicios al humedal Matusagaratí, en el corregimiento de Yaviza, con la siembra de arroz y palma aceitera en una zona inadjudicable.

Pero su representante, Francisco Hurtado, lo niega, y asegura que no cultivan en zonas boscosas, que lo único que hizo fue venderle a Mantilla los plantones. Además, reveló que la venta no fue a la fundación, sino a la empresa vinculada a los esposos Mantilla Acosta, llamada Palmares de Cupe.

Sin embargo, Acosta negó cualquier vínculo de su fundación con la sociedad Palmares de Cupe, así como la compra de los plantones para las comunidades.

Efectivamente, la fundación no compró los plantones; quien lo hizo fue la empresa Palmares de Cupe.

En lo que no parece tener razón Acosta es que esa empresa no tiene relación con su esposo.

“Le vendimos plantones, él pensaba sembrar como 150 hectáreas, él estaba en Boca de Cupe, inclusive, la empresa de él se llama Palmares de Cupe”, dijo Hurtado, gerente de Agse Panamá.

¿A quién se refiere?, preguntó La Prensa.

“Nosotros tuvimos contacto con Carlos Iván Mantilla”. Y para probarlo, Hurtado mostró una factura y una carta referente a la transacción, dirigida a Mantilla como representante de Palmares de Cupe. La Prensa pidió copia del documento, pero Hurtado se negó a darla, solo la mostró. “Eso [la venta de plantones] no nos genera a nosotros responsabilidad de lo que están haciendo”, remarcó Hurtado, quien limitó su relación con el cultivo de la palma en Boca de Cupe a solo proveedor.

Mantilla, frente a las evidencias, admitió su relación con la empresa, pero no como su representante, sino como “gestor de negocios”, porque, según él, la empresa es de todos los palmicultores, entre los que mencionó al pastor Arboleda, que llevó a la fundación para evangelizar y –de paso– promover el cultivo de palma en Boca de Cupe.

EL PLAN

Hurtado, incluso, fue más allá. Dijo que Mantilla le confesó su plan: “queremos promover la siembra de palma, del [río] Chucunaque para adelante” y poner una planta extractora. Pero la fundación lo matizó: “Solo se realizó un cultivo experimental de palma con los propietarios de algunos terrenos en Boca de Cupe”, que abandonaron hace 10 meses porque “Agse no siguió con la asesoría, no hubo planta extractora y tendrán que erradicar la palma”.

Pero Agse Panamá dijo lo contrario: Sí establecerá su planta, pero no está interesada en la fruta de Boca de Cupe.

Y mientras se culpan unos a otros, el cultivo se mantiene tocándole los talones al Parque Nacional Darién.

Busque mañana: Carretera para fincas aceiteras

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