Los secretos del hijo de Escobar

Juan Pablo Escobar, el hijo de uno de los narcotraficantes más violentos del mundo, vivió su infancia rodeado de lujos. Tras la muerte de su padre se fue lejos, donde nadie lo conociera y hasta se cambió el nombre.

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Juan Pablo Escobar, el hijo de uno de los narcotraficantes más violentos del mundo, vivió su infancia rodeado de lujos. Tras la muerte de su padre se fue lejos, donde nadie lo conociera y hasta se cambió el nombre.

Regresó, dio la cara y escribió la historia de ese bandido que, según él, las teleseries convirtieron en ícono-pop. La periodista Flor Mizrachi lo entrevistó. Habló de todo: indulgencias, traiciones y “del dinero untado de sangre”.

KNOCKOUT: Mi papá me dijo: ‘mi profesión es ser bandido

El Knockout de hoy lo llevará de la lástima a la rabia, pasando por indignación y sorpresa. Lo protagoniza Juan Pablo Escobar, el hijo del sanguinario narcotraficante colombiano Pablo Escobar, que antes de llegar al país para presentar su libro Pablo Escobar, mi padre se puso los guantes y se quitó las pepitas de la lengua.

Se bandeó entre la vergüenza que le da la crueldad del hombre al que adora, el cargo de consciencia, el resentimiento con el sistema y la tranquilidad de no haber seguido los pasos del padre.

¿Qué se siente ser el hijo del narcotraficante más temido de la historia?

El sabor del estigma.

¿Da pena u orgullo?

Más amor.

¿Y miedo?

El miedo ha sido mi compañero desde que nací. Pero ya somos buenos amigos.

Si todos tenemos algo de lobo y algo de oveja, ¿él cuánto y cuánto tenía?

Lo mismo que todos, 50 y 50, solo que le prestó más atención a la peor parte. Yo el 50% del lobo lo tengo amarrado y con doble nudo.

¿Qué le quedó de él?

La papada [ríe]. Y las intenciones de ayudar.

No es precisamente por lo que se le recuerda...

Se le recuerda por el final, no por el principio. Lo malo gasta más tinta.

¿Pesa más lo bueno que los muertos a cuestas?

Todo debe ir a la misma báscula. El de arriba juzga.

Con el asesinato del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla usted, con siete años, supo quién era su padre. ¿A qué edad los hijos de los villanos pasan de espectadores a cómplices?

Depende de la capacidad de los padres de enfrentar ante sus hijos sus historias. El mío me dijo: “mi profesión es ser bandido”. No creo que muchos digan eso.

¿Y eso es positivo?

Fue honesto y no me trató como idiota. ¿Te lo imaginas diciendo que vendía galleta?

¿Quiso ser como él?

¿Qué hijo no ha querido parecerse a su padre?

Por la muerte de Lara Bonilla su familia tuvo que irse a Panamá un año...

Sí. Salimos en helicóptero y entramos ilegalmente en una camioneta disfrazados de bañistas. Mi mamá iba embarazada. Al poco tiempo nació mi hermana.

¿Por qué Panamá?

Mi padre ya tenía alianza con Noriega y se sentía cómodo y protegido por él. No solo mi padre: todos los principales narcos de Colombia. El cartel de Cali y Medellín tenían bancos y muchos mafiosos vivían a sus anchas.

Noriega los recibió en su casa. ¿Qué recuerda?

Vivimos en una mansión suya en plena ciudad. Colindaba a un parque grande que me recorrí mil veces en una moto que me regaló mi papá. Nos cuidaba la Policía.

Pero luego su papá desconfió de Noriega y se fue a Nicaragua…

Noriega le robó un avión y $3 millones. Acordaron montar laboratorios en Panamá y el dinero no sería perseguido. Tenían una zona autorizada por Noriega destinada a la producción de cocaína y aún así mandó a caerle. Mi padre le mandó a decir que si no le devolvía la plata lo mataba. Le devolvió parte.

¿Le pediría el ‘saldo’?

Renuncié a eso de cobrar deudas… no quiero saber de dinero untado de sangre.

De Nicaragua volvieron a Panamá... ¿Por qué?

Yo estaba en una terrible depresión. Allá no había nada. En Panamá, aunque condicionada, había libertad.

¿Qué más recuerda?

La soledad. Fue la primera vez que probé el exilio.

¿Hizo amigos?

¿Quién se iba a acercar?

¿Qué representaba Panamá para los narcos?

Sin duda, el bastión de impunidad más grande del que se había adueñado el narcotráfico en el mundo.

Y hoy, ¿qué es?

Quiera o no, por su ubicación está en el radar; siempre habrá tránsito ahí. No hay país que pueda declararse libre de narcotráfico.

¿Conoce al señor Jean Figali?

Me suena.

¿Le suena más John Nasser?

Ah, ¿se cambió el nombre o qué? Ese apellido me suena más. Como si dijeras Lehder. Pero no le conozco mucho.

Carlos Lehder contó la semana pasada que el crimen de Guillermo Cano (‘El Espectador’) lo ordenó el expresidente Alfonso López Michelsen. ¿No fue su papá?

Fue mi padre, porque ese fue el único diario que rescató los archivos que daban fe que había sido detenido por tráfico de estupefacientes cuando el mundo entero buscaba sus vínculos con el narcotráfico. Si lo que dice el señor Lehder es coincidente, con su muerte le habrán hecho favores a más de uno.

Explíquele a su hijo quién fue su abuelo.

El mejor papá.

¿Y en lo ‘profesional’?

El bandido más publicitado del siglo XX.

¿Eso o el peor?

Conocí tantos… muchos en su carrera por destruirlo terminaron siendo peores bandidos que él.

En su libro deja muy mal parado a su papá, o sea que para lavar cara no lo escribió. ¿Por dinero?

Uno, las víctimas tienen derecho a saber la verdad. Dos, para que a mi hijo nadie le eche cuento. Tres, para que el establishment no acomode más la historia a su antojo.

¿Y por qué deberíamos creer que usted, siendo quien es, sí dice la verdad?

El lector puede decidirlo. Y Planeta fue un filtro rigurosísimo: no iban a permitirme usar su editorial para pintar pajaritos en el aire.

Hay quienes alegan que usted quiere hacerse rico con los crímenes de su papá.

Tengo más derecho que cualquiera. No es exclusivo de HBO o de Caracol. No los vi cerca de mi padre cuando estaban los problemas… Y nadie les dice nada. Pero a los que queremos generar conciencia sí nos critican.

¿Las series de TV de su padre hacen que la gente lo quiera más o menos?

Las hicieron para que lo quisieran menos. Les salió el tiro por la culata.

Qué tristeza, ¿no?

Da tristeza que hagan que lo quieran imitar. Lo convirtieron en ícono pop.

Vuelvo al libro: hay personajes de esa época que alegan que usted mintió…

No inventé nada. Conviví más con él que cualquiera. Tengo cartas en las que me reconoce como su mejor y único amigo. Lo viví. No me lo contaron ni lo vi por Caracol. Y tengo capacidad de investigar. Cuando me perseguían ahí sí lo sabía todo…

Pero tenía solo 16 años cuando murió…

Desde los 7 viví como bandido. Las autoridades me hicieron correr como tal.

¿Ellas o su papá?

Ellas fueron las que allanaron el colegio. El rector me escondió. ¿Te parecería justo que persiguieran a tu hijo porque tú mataste a 20?

Su papá dormía con la ametralladora atada al zapato. ¿Usted anda armado?

He andado con escoltas muy armados. El Gobierno de Colombia llegó a ponerme 100 escoltas, que más que eso eran bandidos esperando que les dieran la orden.

Pone a su padre como una víctima…

No. Es responsable de sus actos. Más que víctima es hijo de la prohibición.

¿Julio Iglesias le pidió a su papá ayudarlo a liberar a su padre secuestrado por ETA?

Lo que entiendo es que mi papá le hizo inteligencia a Chabeli para secuestrarla.

¿Y qué tuvo que ver Frank Sinatra con su papá?

Con un socio de él. Era uno de los que más droga recibía en Estados Unidos.

Su papá fue congresista. ¿Hay más pillos dentro o fuera de los congresos?

En Colombia ya tuvimos a la mitad más uno de los congresistas presos. Lo escandaloso se volvió un vicio.

Si Pablo Escobar le hubiera matado a un hijo, ¿lo hubiera perdonado?

He visto a los hijos de sus víctimas perdonar los actos más atroces. No veo por qué yo debería ser la excepción.

¿Qué ganó y qué perdió Colombia con la muerte de su padre?

Ni ganó ni perdió. Siguió todo muy parecido y peor.

Cuando lo mataron, en 1993, usted dijo: ‘Yo solo voy a matar a esos hijos de pu…’ . A los 10 minutos se arrepintió. ¿Se dio cuenta de que pensó como él?

A él no lo mataron. Se dejó encontrar y se suicidó. Y esos cinco segundos de amenazas se han convertido en más de 20 años de exilio. Aprendí a pensar antes de hablar.

Usted fue la última persona que le habló y él cerró con un ‘te llamo ahorita’. ¿Si se hubiera suicidado se hubiera despedido así?

Un hombre que tenía el poder de enviar a cualquiera a llamarnos, ¿te parece que llame él dando su nombre y cédula al hotel cuyos dueños son las cajas de retiro de las fuerzas militares? ¿Qué es eso sino el deseo de ser encontrado? Siempre me dijo: “jamás uses el teléfono... eso es la muerte”. Y ese día lo que más usó fue el teléfono.

Los informes forenses dicen que lo mataron.

Ellos nos dijeron que fue suicidio, pero que los obligaron a adulterar el informe.

¿Qué opinaría si un criminal estuviera en una celda como la de su papá?

Celda es celda, aunque tenga barrotes de oro.

Fuera del Chapo Guzmán, ¿quién burla hoy la autoridad como su papá?

A veces creo que la autoridad se burla de nosotros.

¿Qué pensó cuando supo de esa huida?

Sorprende su sagacidad. El mundo cree que aplicando la misma fórmula tendrá resultados distintos. A mi papá se le acusaba de ser el dueño del 80% del mercado de la cocaína. Al día siguiente no faltó droga. Luego se desmanteló el cartel de Cali. ¿Faltó droga? Ni un gramo. Así nos tienen hace 40 años. El negocio, floreciente.

¿Legalizaría la droga?

La prohibición no funciona. Las drogas ya están legalizadas. Llega hoy donde la pidas. Falta regularizarlas. El Estado tiene herramientas para enfrentarlo efectivamente sin un solo tiro.

Su papá le puso drogas en la mesa a los ocho años. ¿No se volvió adicto?

El amor con el que me educó fue el mejor antídoto. Probé marihuana a los 28.

¿Y siguió?

Mientras no moleste a nadie, lo que hago o no en mi esfera íntima ahí se queda.

En Argentina vivió en el anonimato por cinco años. Hasta al perro le cambió el nombre. ¿Lo mejor de ser un desconocido?

El privilegio de no ser nadie es indescriptible.

¿Qué extraña de la opulencia?

Solo a mi padre.

Paz con las Farc. ¿Va o no?

Celebro y apoyo todo intento por la paz. No importa con quién o en qué condición. La paz importa más.

¿Aceptaría el ‘ni un día de cárcel’ de las Farc?

He visto negociar en condiciones muy desfavorables. Es una guerra fratricida.

Narcos, paras, guerrilleros. Se parecen en...

La ideología del dinero.

¿Qué aprendió al pedirle perdón por los pecados de su papá a los hijos de Lara y de Luis Carlos Galán [candidato presidencial]?

Que el perdón sana. Pude mirar a los ojos el dolor que mi padre les causó. Fue lo más angustiante e incómodo en lo que he estado. Más que cuando fui donde el cartel de Cali, sabiendo que me matarían. A eso fui dispuesto a morir por el pecado de haber nacido hijo de mi papá. Pero a ellos… no tenía excusa válida para presentarles.

¿Por qué el cartel de Cali no lo mató?

Creo que entendieron que si fui capaz de ir a la cita con la muerte merecía una oportunidad para vivir. Creyeron en la promesa de que no vengaré la muerte de mi papá.

Como arquitecto, ¿ha perdido trabajos por ser quien es?

El 98% de mi falta de progreso se debe al prejuicio. Ante el mismo talento eligen al que no tiene mi historia.

Tras la muerte de su padre, los Pepes [adversos a él] despojaron a su familia de su fortuna. No lo han dicho: ¿cuánto entregaron?

La consigna era sencilla. “Si esconden una sola moneda los matamos”. Lo que las autoridades no sabían que teníamos sí lo sabían los antiguos socios de mi padre, ahora Pepes. Más de $150 millones. Tranquilamente.

Su mamá luego juntó parte de la fortuna y su pareja la estafó. ¿Quién es él?

Juan Carlos Zacarías Lobo, personaje que le hace honor a sus dos apellidos.

¿Qué queda de la fortuna del que según Forbes fue el más rico del mundo?

Fama nada más. No se ha usado ni $1 decomisado a reparar víctimas. Todo paró en las arcas de políticos. Parece que un ladrón le robó a otro.

Su papá le decía: ‘sí, yo maté a X’. Usted vio muertes horribles. ¿Qué le da escalofríos hoy?

Pensar que quizá no podré ver crecer a mi hijo.

Usted dice que su amor a su papá es incondicional. ¿Cómo se puede adorar a alguien así?

Lo único que recibí de él fue amor y buenos consejos.

El mejor consejo.

Uno, “valiente el que no la prueba”. Dos, “si quieres ser médico te regalaré el mejor hospital. Si quieres ser estilista, el mejor salón de belleza”. Me alentó a no seguirlo.

¿Cuánto colaboró la mamá y el hermano de su papá en su muerte?

98%. No tuvieron que exiliarse y viven tranquilos en Colombia. Lo vendieron.

¿Qué país sería Colombia si su papá viviera?

No sé si habría país.

¿Prefiere que le digan Juan Pablo o Sebastián?

Soy mis actos, no mi nombre. Me da lo mismo.

¿Firmó el libro como Juan Pablo y no como Sebastián para vender más?

La editorial me hizo ver que se vería incoherente para quienes desconocían el cambio de identidad.

¿Tiene visa de Estados Unidos?

No, porque no soy narco. A muchos narcos se las dan y a sus hijos se las niegan.

Tras la muerte de su papá ni Cruz Roja ni Naciones Unidas ni el Vaticano los refugiaron. Ni las aerolíneas les querían vender un boleto. Solo Mozambique los recibió. Sea sincero: ¿usted no hubiera hecho lo mismo?

No. Éramos mujeres y niños, indefensos e inocentes. Violadores ellos de los derechos humanos, que sabiendo eso nos discriminaron.

Popeye [del círculo cero de Escobar] dice que usted es ‘animal, bruto, bandido, que ahora se vende como Gandhi’ y que participó en torturas a los 12 años…

Él fue presionado para mentir. Ya expliqué eso ante la justicia y salí inocente.

La excentricidad más loca de su papá.

Envió en un avión privado de Brasil a Colombia a una sola lora porque le gustaba.

¿Cómo fue tener la espada de Simón Bolívar?

No la valoré. Me pareció el regalo más aburrido de mi padre. Llegué a tener la desfachatez de decir: ¿nos libertó con una espada sin filo?

¿Qué le faltó?

Libertad. Teníamos todo sin ser dueños de nada. Teníamos para comprar el supermercado, pero no podíamos salir a comprar arroz. Peor que ser pobre. Sobrevivimos hirviendo sopa podrida.

Su hermana, ¿con qué secuela psicológica quedó?

Su familia no comenta de su intimidad.

¿Ella le pidió un unicornio a su papá y él le clavó un cacho a un caballo?

Creen cualquier cosa que inventa cualquier pendejo. ¿Tú crees a mi papá, amante de los animales, capaz de hacer semejante vejamen?

Cosas peores les hacía a las personas…

Él amaba más a los animales que a las personas. Para él, solo los amigos eran irreemplazables.

¿En qué quedó la demanda al joven que decía que él era el hijo mayor?

Las autoridades tienen material de sobra. Eso lo inventó mi tío Roberto [hermano del papá]. No me volví su cómplice para lucrarnos de la historia y contrató a un payaso. José Pablo Rodríguez Chamberlain, puertorriqueño, me escribió reconociendo su identidad y proponiéndome estafar al mundo partiendo las ganancias.

¿Como papá no le reprocha nada a Escobar?

No puedo ser juez y parte.

¿Ni siquiera que no tenía ni un solo amigo para salir al recreo?

Él no quiso generarme el daño que acabó causándome.

PERFIL

Hijo de Pablo Escobar. Es arquitecto, diseñador industrial, conferencista y autor del libro ‘Pablo Escobar, mi padre’. Protagonizó el siete veces galardonado documental ‘Pecados de mi padre’.

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