GLORIA LIZANO

Una catequista para la diversidad

Durante 17 años enseñó a niños con discapacidad a conocer a Dios. Aunque situaciones familiares la alejaron de su tarea en 2009, quiere volver.

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Lizano tiene otra cruzada a cuestas, la de ayudar a los chicos que sufren Trastorno de Coordinación del Desarrollo, una discapacidad con la cual creció y de la que se enteró en 1996 tras una formación que recibió. Lizano tiene otra cruzada a cuestas, la de ayudar a los chicos que sufren Trastorno de Coordinación del Desarrollo, una discapacidad con la cual creció y de la que se enteró en 1996 tras una formación que recibió.
Lizano tiene otra cruzada a cuestas, la de ayudar a los chicos que sufren Trastorno de Coordinación del Desarrollo, una discapacidad con la cual creció y de la que se enteró en 1996 tras una formación que recibió.

Estaba en sus 30, era terapeuta física pediátrica y trabajaba en el Gorgas Army Community Hospital, en la llamada Zona del Canal. Corría el año 1984.

Gloria Lizano siempre pensó que trabajaría en rehabilitación física –y así lo hizo durante los primeros años de su carrera–, únicamente ayudando a adultos a recuperar funciones corporales perdidas. Además, se había convencido durante su práctica profesional en un hospital de Puerto Rico, que no servía para atender niños con discapacidad.

“Pero siempre llegaban a mis manos. Y cuando empecé en la Armada yo era la que los atendía”, relató.

Poco a poco, la también especialista en psicología educativa fue cambiando su manera de pensar y se fue interesando en tomar cursos sobre los trastornos del desarrollo. También le ayudó que desde que era estudiante en Puerto Rico se interesó en los escritos de la doctora Jean Ayres, terapeuta ocupacional en integración sensorial.

De allí que, en 1984, cuando la Armada decidió poner en marcha el Exceptional Family Member Program (Programa para familiares con necesidades especiales) ella participó en la organización de los servicios de terapia física para infantes de alto riesgo, niños y adolescentes con trastornos del desarrollo, lo que conllevó más entrenamiento, mayor formación y más compromiso de su parte.

“Fue un trabajo muy bonito, porque nuestra misión era ayudar al niño a que pudiera recibir una educación en un ambiente menos restringido, [junto con mi compañera que era terapeuta ocupacional] teníamos que ver qué modificaciones o adecuaciones se hacían para facilitarle al niño mejor acceso a la educación; o sea, que mi trabajo era más que nada en las escuelas y eso me permitió ir más allá de solamente fortalecer, mejorar el equilibrio y las cosas básicas que haces como terapeuta física; yo veía además los problemas de acceso que tenía el niño, las rampas, las escaleras… sus necesidades integrales”, indicó.

Pero el destino le tenía reservada una tarea aún más especial con esta población.

EL LLAMADO

“Yo estaba en el hospital Gorgas cuando una de las mamás me llamó angustiada, porque Kathy, una adolescente con parálisis cerebral severa, la había amenazado con que se iba a tirar de la silla. Casi no hablaba, pero le había dicho ‘no chair [no silla], no chair, no chair”.

La madre de Kathy le pidió a Gloria que le hablara, que la consolara. Por ello, cuando el bus que trasladaba de la escuela hasta la clínica a los niños con cuadros más severos llegó, la terapeuta estaba esperándola afuera. “No chair, no chair”, fue lo primero que le dijo cuando la vio y por más que trató de calmarla, no pudo.

En ese momento, Gloria pensó que tenía que darle una esperanza y no podía decirle que iba a salir de esa silla, porque no podía mentirle. Se le ocurrió que Dios podía representar algo en qué apoyarse, tal y como los creyentes hacen cuando tienen una crisis. “Cuando traté de hablarle de Dios su expresión facial me dijo que ella no sabía de lo que le hablaba, y no por su déficit intelectual”, expresó.

La madre de Kathy le confirmó a Gloria su sospecha. “Yo no sé cómo hacerlo, yo no creo que ella entienda, cómo tú le hablas a una niña como Kathy de Dios”, fueron las palabras de la mujer.

Entonces me di cuenta –apuntó Gloria– de que como terapeuta yo me preocupaba mucho de músculos, de la función [motora] y que había otras cosas que tal vez los niños necesitaban y no se les estaban dando.

Y en ese instante, hace casi 30 años, tomó la determinación de que encontraría la forma que Kathy “tuviese la vivencia de Dios”. Comenzó a investigar y se percató que existían esfuerzos aislados e individualizados, pero que no había un programa de catequesis formal con una metodología encaminada a atender a los niños y jóvenes con necesidades especiales de forma que pudieran recibir los sacramentos.

Se acercó al párroco de la iglesia Santa Eduvigis, de Betania, comunidad en la que había crecido. El franciscano Vicente Morgante le dijo que la apoyaba, le regaló un catecismo y le pidió que le avisara cuando estuviera lista. “Yo pensé para mis adentros, si este hombre supiera que yo no tengo idea de lo que estoy haciendo ni de cómo lo voy a hacer, y mucho menos cómo voy a saber cuando ya esté lista”, recordó entre carcajadas, ahora sin la presión de esos días.

En esos años, Gloria también formaba parte del programa Escoge de la iglesia Don Bosco, así que le contó al sacerdote asesor, Óscar Rodríguez Blanco, la iniciativa que tenía, mas le dijo que no podía hacerla en la iglesia Don Bosco porque para acceder a ella había que subir muchas escaleras.

En el fondo, la razón era que prefería la iglesia de su barrio –aunque estaba un poco separada de la práctica católica en ese momento–, allí se sentía más cómoda.

Con las ideas sacadas del libro de catequesis que le regaló Morgante y una gran dosis de voluntad, Gloria fue armando el programa junto con tres integrantes de Escoge que reclutó, quienes fungieron como catequistas. Compraron Biblias para niños y materiales para preparar sus clases, porque no está permitido improvisar.

Era el mes de abril de 1987 cuando comenzó el primer grupo: Kathy (parálisis cerebral), Ruby, una muchacha que estaba en sus 20 (discapacidad intelectual severa), y Tito, que ya había hecho su primera comunión pero sus padres lo traían para que tuviera la oportunidad de hacer su Confirmación.

“A partir de 1992 ya funcionaban dos programas formales de catequesis especial. Los catequistas miembros del programa Escoge siguieron con este apostolado en la hoy Basílica de Don Bosco y yo continué en mi parroquia”, recordó Gloria.

LAS SEÑALES

“Al cabo de unas semanas de estar tratando de enseñarles el concepto de Dios y de la Virgen, empezamos a hablarles de la figura de Jesús, con la Última Cena, porque pensábamos que al hablarle del pan ella iba a relacionarlo con la Eucaristía. De repente Kathy dijo: “Sus bra” [Kathy era bilingüe]. Como no entendíamos lo que nos quería decir, llamamos a la mamá y supimos que intentaba pronunciar la frase “Sus cut bra” (Jesus cut the bread, Jesús cortó el pan)”.

Los catequistas, Gloria especialmente, recibieron ese momento como una señal de que Kathy estaba aprendiendo, de que captaba lo que le decían y que podría hacer su primera comunión.

Gloria afirma que es obvio que cometieron muchos errores al principio y que tal vez ese primer año la catequesis no fue la mejor, pero recuerda que hubo otro hecho que fue muy importante para ellos.

La madre de Kathy les relató, muy contenta, un cambio de actitud que empezó a notar. Cuando la chica, de unos 15 años, estaba en una situación que la ponía muy tensa o la incomodaba se iba a un rincón de la casa y se esforzaba por juntar sus manos para hacer la señal de la cruz. La señora le dijo a Gloria que era obvio que su hija estaba orando.

Es importante saber que esta chica tenía sus músculos muy rígidos (espasticidad severa, aumento del tono muscular) así que cualquier movimiento le costaba muchísimo.

“Allí comprendimos que la capacidad de vivencia espiritual de estos niños es muy superior a su capacidad intelectual o muy superior a cualquier limitación que tengan debido a su discapacidad”, relató.

Esa primera catequesis especial duró entre un año y 15 meses, lo importante, afirma Gloria, era saber cuándo estaban listos. “Y la verdad es que las dos chicas nos dieron muestras de que estaban listas dentro de su limitación. No solamente oraban, sino que se mostraban solidarias. Si una catequista faltaba, ellas preguntaban; si una persona tropezaba y se golpeaba, ellas la tocaban en el hombro y decían ¿te duele? o algo así. Había más comunicación entre ellos y más participación con el resto del ambiente familiar. Ellas se sentían contentas, felices”.

Para Gloria otro aspecto que hizo que la catequesis diera frutos fue que se convirtió en un proyecto parroquial, así que desde las sacristanas (señoras que atienden la parroquia) hasta los otros grupos que realizaban actividades en Santa Eduvigis se involucraron de una u otra manera, en un momento u otro, con los chicos.

Remarca que todo el crédito de esta labor no es solo de ella y que quiere hacer un reconocimiento a las catequistas Grace Eastes, Aida Londoño, Mayra Solís, Lorena De Grasse y Esther Williams. Muy especialmente mencionó a Gilda Him, una amiga que la acompañó como catequista durante poco más de 15 años. También menciona a Fanny Wong y Silvia Toscano, quienes intentaron ayudarla a llevar el programa a más parroquias, una idea que no lograron cristalizar en ese momento.

Gloria impartió las últimas catequesis entre 2009 junto a Raisa Ruiz, ya que tuvo que retirarse para atender a tres adultos mayores de su familia, quienes tienen necesidades especiales, y el tiempo que le queda lo dedica a atender en su consultorio a niños con trastornos del desarrollo, una jornada que realiza a medio tiempo junto con su hermana, que es psicóloga.

(Lea en prensa.com más sobre cómo se realizaba la catequesis para la diversidad)

FORMACIÓN ACADÉMICA

GLORIA LIZANO

Tiene Licenciatura en Terapia Física, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, P. R. (1975), y Maestría en Educación con Especialización en Psicología Educacional (1989) de la Universidad de Oklahoma, Albrook AFS-Panamá. Además, desde 1980 ha tomado cursos de educación continua en Integración Sensorial, Desórdenes del Espectro Autista y tratamiento de la dispraxia.

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