MUERE EL DICTADOR A LOS 90 AÑOS

Nueve días de duelo en Cuba

Fidel Castro fue cremado y sus cenizas serán expuestas durante dos días para que los cubanos le rindan homenaje y firmen un documento de adhesión a los principios de la revolución. El funeral tendrá lugar el próximo 4 de diciembre.

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Momento en que Fidel Castro llega triunfal a la capital, tras derrocar al dictador Fulgencio Batista, en 1959. Momento en que Fidel Castro llega triunfal a la capital, tras derrocar al dictador Fulgencio Batista, en 1959.

Momento en que Fidel Castro llega triunfal a la capital, tras derrocar al dictador Fulgencio Batista, en 1959.

Castro se dirige a la asamblea del Partido Comunista de Cuba, en abril de 2016. Castro se dirige a la asamblea del Partido Comunista de Cuba, en abril de 2016.

Castro se dirige a la asamblea del Partido Comunista de Cuba, en abril de 2016. Foto por: Tomado de Cubadebate.cu

Fidel Castro ha muerto. El anuncio oficial lo hizo Raúl, su hermano y jefe de Gobierno desde que una operación por una enfermedad gastrointestinal lo sacó del poder en agosto de 2006, 47 años después de haber liderado la caída del dictador Fulgencio Batista e instaurado un régimen caudillista, en el que las ideas políticas emanan de un solo partido que, además, ejerce el control total del Estado.

“Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo y a los pueblos del mundo, que hoy 25 de noviembre, a las 10:29 horas de la noche falleció el Comandante en Jefe de la Revolución (…) ¡Hasta la victoria siempre!”.

Fidel Castro estaba consciente de que no le quedaba mucho tiempo en el mundo y así lo dejó entrever en su último discurso ante sus copartidarios, durante el Séptimo Congreso del Partido Comunista, realizado entre el 16 y el 19 de abril pasado, un mes de después de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó la isla, como parte del proceso de normalización de relaciones entre ambas naciones, que arrancó en 2015.

Ese día, ante el pleno del partido comunista, Fidel dio un discurso más filosófico que político, explicó cómo se hizo socialista-comunista y señaló que el mayor peligro que se cierne sobre la humanidad es el poder destructivo del armamento moderno, que podría socavar la paz de la tierra, temas sobre los que, dijo, es necesario martillar.

“Pronto deberé cumplir 90 años [el 13 de agosto], nunca se me habría ocurrido tal idea y nunca fue fruto de un esfuerzo, fue capricho del azar. Pronto seré ya como todos los demás. A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos como prueba de que en este planeta, si se trabaja con fervor y dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y debemos luchar sin tregua para obtenerlos. A nuestros hermanos de América Latina y del mundo debemos trasmitirles que el pueblo cubano vencerá”, dijo.

Vestido con su ya característica franela azul de Adidas –que reemplazó el vestido verde olivo que usó durante toda su gestión pública–, Fidel expresó aquel día que “tal vez” esa sería “de las últimas veces” que hablaría en esa sala. Y así fue.

Castro, cuyo gobierno sobrevivió a 11 presidencias de Estados Unidos y al bloqueo económico de casi 60 años, fue cremado ayer, como era su voluntad, según explicó Raúl en su breve alocución en la madrugada de ayer.

El Consejo de Estado decretó nueve días de duelo nacional, a partir de las 6:00 a.m. de ayer y hasta las 12:00 m.d. del 4 de diciembre. En este período “cesarán las actividades y espectáculos públicos, ondeará la enseña nacional a media asta en los edificios públicos y establecimientos militares. La radio y la televisión mantendrán una programación informativa, patriótica e histórica”.

Como parte de los funerales, la Comisión Organizadora del Comité Central del Partido, el Estado y el Gobierno previó que el próximo lunes y martes la población pueda ir a rendir homenaje a su líder, en el Memorial José Martí, así como un acto de masas en la Plaza de la Revolución. Esos mismos días está dispuesto que en cada localidad de la isla, incluida La Habana, “todos los cubanos (…) tendremos la posibilidad (…) firmar el solemne juramento de cumplir el concepto de Revolución, expresado por nuestro líder histórico el primero de mayo de 2000, como expresión de la voluntad de dar continuidad a sus ideas y a nuestro socialismo”.

El próximo miércoles empezará el traslado de las cenizas, en un recorrido que rememorará la caravana de la libertad de enero de 1959, cuando el entonces líder revolucionario entró en La Habana, hasta la provincia de Santiago, donde debe concluir el 3 de diciembre, con un acto masivo en la Plaza Antonio Maceo. La ceremonia de inhumación se efectuará a las 7:00 a.m. del 4 de diciembre en el cementerio de Santa Ifigenia.

Para Carlos Alberto Montaner, periodista nacido en Cuba y con residencia en Madrid, “a Fidel la historia no lo absolverá”. Así tituló un artículo publicado en su blog y en diversos medios de la región ayer, en el que describe al líder cubano como perseverante, voluntarioso, audaz, bien informado, intolerante, inflexible, mesiánico, paranoide y violento.

Al hacer un balance de la gestión de Fidel Castro, Montaner critica que la prometida revolución terminó en totalitarismo y en acciones desastrosas que, a su juicio, acabaron con Cuba.

“Les prometió libertades a los cubanos, los traicionó y calcó el modelo soviético de gobierno. Acabó con uno de los países más prósperos de América Latina y diezmó y dispersó a la clase empresarial, pulverizando el aparato productivo. Tres generaciones de cubanos no han conocido otros gobernantes durante cincuenta y tantos años de partido único y terror. Extendió la educación pública y la salud, pero ese dato lo incrimina aún más. Confirma el fracaso de un sistema con mucha gente educada y saludable incapaz de producir, hambrienta y entristecida por no poder vivir siquiera como clase media, lo que los precipita a las balsas. Fusiló a miles de adversarios. Mantuvo en las cárceles a decenas de miles de presos políticos durante muchos años. Persiguió y acosó a los homosexuales, a los cultivadores del ‘jazz‘ o el ‘rock’, a los jóvenes de pelo largo, a quienes escuchaban emisoras extranjeras o leían libros prohibidos. Impuso un macho feroz y rural como estereotipo revolucionario. El 20% de la sociedad acabó exiliada. Creó una sociedad coral dedicada públicamente a las alabanzas del jefe y de su régimen. Por su enfermiza búsqueda de protagonismo, miles de soldados cubanos resultaron muertos en guerras y guerrillas extranjeras dedicadas a crear paraísos estalinistas o a destruir democracias como la uruguaya, la venezolana o la peruana de los años 60. Carecía de escrúpulos políticos. Se alió a Corea del Norte y a la Teocracia iraní. Apoyó la invasión soviética a Checoslovaquia. Defendió a los gorilas argentinos en los foros internacionales. El 90% de su tiempo lo dedicó a jugar a la revolución planetaria. Deja un país mucho peor del que lo recibió como a un héroe. La historia lo condenará. Es cuestión de tiempo”, escribió.

Desde las entrañas de la isla, donde ejerce un periodismo crítico, Yoanny Sánchez tuiteó: “Unos lo despiden con dolor, otros con alivio… la gran mayoría con cierto toque de indiferencia”.

En su diario digital, un artículo que relata el primer día sin Fidel señala que la situación recuerda a una película titulada De eso no se habla, sobre una mujer enana, de familia pudiente, de la que nadie podía decir que es enana. “Esta es una mañana de sábado extrañamente tranquila. Los barrios no turísticos están extrañamente vacíos. No hay ancianos revendiendo cigarros, gente haciendo la cola para el periódico, comadres hablando en la esquina, niños correteando por la acera. Es como si hubiera un acuerdo tácito de recogerse dentro de la casa hasta ver qué pasa”, expresa el artículo publicado en 14ymedio.com.

Desde su retiro de la vida política, Fidel apareció poco en eventos públicos. Los más recientes fueron la celebración de su cumpleaños, durante el cual hubo numerosos actos y homenajes.

Asimismo, recibió la visita de varios líderes del mundo, entre ellos el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, con quien se entrevistó el pasado 27 de octubre. También acudieron a verlo el presidente de Irán, Hasan Rohani, los primeros ministros de Japón, Sinzo Abe, y de China, Li Kequiang, y el premier de Argelia, Abdelmalek Sellal.

Fidel Castro nació en Birán, municipio de Holguín (Mayarí), en 1926. Se graduó de abogado en 1945, en la Universidad de La Habana. En julio de 1953 lideró el asalto al Cuartel Moncada, en Santiago, con el objetivo de derrocar al dictador Fulgencio Batista, lo que en ese momento no consiguió.

En 1953 fue condenado a 15 años de prisión por el asalto al cuartel, condena que no llegó a cumplir, ya que Batista lo amnistió en 1955. Se fue a México, desde donde organizó la lucha contra la dictadura.

En noviembre de 1956, junto a unos 82 guerrilleros –entre ellos Ernesto Ché Guevara– llegó a Cuba e iniciaron una guerra de guerrillas desde Sierra Maestra. Dos años después, el 28 de diciembre, tras un ataque a la ciudad de Santa Clara, el Ejército se retiró y la guerrilla triunfó. El 1 de enero de 1959, Batista huyó a República Dominicana y los rebeldes tomaron el poder.

La noticia de su muerte y, más aún, las reacciones de líderes del mundo que exaltaron la “valentía” de Fidel Castro, molestaron al periodista y escritor argentino Andrés Oppenheimer, a quien la revista Foreign Policy en Español califica como uno de los 50 intelectuales latinoamericanos más influyentes.

Castro fue todo menos un valiente –indicó Oppenheimer en un artículo publicado ayer en El Nuevo Herald–; por el contrario, fue un cobarde. “En primer lugar, porque no permitió una elección libre en 57 años, desde que asumió el poder en 1959. Solo alguien que tiene miedo de perder no se anima a medirse con otros en elecciones libres. En segundo lugar, porque nunca permitió un solo periódico independiente, o estación de radio o televisión no gubernamentales. Sus críticos ni siquiera tenían acceso a los canales oficiales. Castro daba la enorme mayoría de sus entrevistas a periodistas, modelos o figuras deportivas que le rendían pleitesía. Y las pocas entrevistas que dio a los periodistas serios fueron monólogos, en los que él hablaba todo el tiempo”.

Según Oppenheimer, también fue un cobarde porque no permitió a las instituciones financieras internacionales verificar las “alegres estadísticas económicas” de su gobierno y aunque se jactaba de los avances educativos de Cuba, nunca permitió que participara en las pruebas del Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA), por citar dos ejemplos.

La vida de Fidel Castro (Infografía)

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