Destacado: 'La Prensa’ es finalista al premio Gabo 2017

MEDIO AMBIENTE

Los niños, el huerto y el efecto gusano

Infantes de la escuela de ciegos del Instituto Panameño de Habilitación Especial siembran sus alimentos y aprenden a cuidar la naturaleza.

Temas:

Los docentes acuden con los estudiantes y sus padres al huerto, donde desarrollan la parte sensorial. Este proyecto comenzó hace algunas semanas. Los docentes acuden con los estudiantes y sus padres al huerto, donde desarrollan la parte sensorial. Este proyecto comenzó hace algunas semanas.
Los docentes acuden con los estudiantes y sus padres al huerto, donde desarrollan la parte sensorial. Este proyecto comenzó hace algunas semanas. Miguel López

Un huerto ecológico está cambiando las vidas de Ismael Tenorio y Jabal Rodríguez, estudiantes de la Escuela de Ciegos Helen Keller del Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE), ubicada en el corregimiento de Betania. Su relación con la naturaleza comienza a tomar más fuerza.

Antes le tenían miedo a los gusanos y a las lombrices, pero ya no. También tenían sensaciones angustiantes cada vez que tocaban una planta o verdura; sin embargo, ahora es algo fascinante.

Pero, ¿por qué algo que para muchos parece tan simple produce tal efecto? La respuesta la tiene Sandra Bolt, maestra de esta escuela, quien plantea que el 80% de lo que aprende el ser humano durante toda su vida ingresa por la vista.

Sin embargo, esa realidad cambia cuando se trata de personas con pérdida visual, quienes tienen que usar otros sentidos para interactuar con su entorno. De hecho, señala que si a estos pequeños no se les deja explorar y tocar, su aprendizaje será bastante limitado.

EL EXPERIMENTO

Este huerto orgánico, como experimento con los niños de la escuela Helen Keller, comenzó hace casi dos meses. Allí no utilizan plaguicidas, emplean abono orgánico y evitan comprar ciertos alimentos que ya producen. Esto, según ellos, también les permite reducir el uso de bolsas plásticas, porque ya no tienen que ir al supermercado en busca de ciertas verduras.

Cada 15 días, tanto Ismael como Jabal acuden, como parte de su clase, al sitio de siembra y cosecha que está dentro del IPHE. Además, los acompañan otros 30 chicos de la entidad, divididos en dos grupos por edad: de 1 hasta 9 años, y de 14 hasta 20 años.

Ellos mismos limpian, remueven la tierra y aplican el abono que urgen las plantas para crecer y producir. “Para nosotros es importante que se ensucien y experimenten”, sostiene la educadora.

Ismael cuenta que le gusta “sembrar plantas”, mientras que a Jabal le motiva mucho interactuar con los gusanos. “Los gusanos caminan sobre mi mano”, revela Jabal. A su vez, ambos pasan por un proceso de conocer los olores de algunas especies aromáticas como la menta y el romero.

TODOS APRENDEN

Los adolescentes de la Escuela Vocacional Especial del IPHE producen el abono. Expandir Imagen
Los adolescentes de la Escuela Vocacional Especial del IPHE producen el abono. LA PRENSA/Jonathan Polanco

Otro de los docentes del IPHE y que participa de este proyecto verde es Albis Vásquez, quien plantea que con el huerto estimulan la parte táctil y gustativa de los alumnos que acuden al sitio.

Reconoció que ellos también ganan, ya que durante la actividad ven cómo el estudiante interactúa con el medio ambiente, lo que les permite como profesionales reorganizar la metodología de aprendizaje.

“Los chicos nos enseñan algunas estrategias, que vamos evaluando para implementar a futuro”, acotó.

Vásquez precisó en que si personas con pérdida visual son capaces de mantener, cuidar y sostener un huerto, por qué no pueden hacerlo aquellos que no tienen ningún tipo de condición. “Hago un llamado a la población, para que que cada persona que tenga un espacio de tierra en su casa haga un pequeño huerto y produzca sus propios alimentos. Así estamos ayudando a la naturaleza”, reflexionó el educador.

EL ORIGEN

Uno de los secretos del tamaño que tiene el repollo, tomate y ají que se producen en el huerto de la escuela Helen Keler es el abono orgánico.

Este importante elemento es producido por un grupo de estudiantes de la Escuela Vocacional Especial del IPHE, ubicada en Betania, con edades entre 14 y 20 años.

Allí, con asesoramiento de la Alcaldía de Panamá, los chicos desarrollaron un módulo de aprovechamiento de residuos urbanos; es decir, alimentos y pasto que antes era arrojado al relleno sanitario de cerro Patacón.

Franklin Ayón, asesor del programa, explica que la fórmula es simple: transformar los desechos en abono. “Son personas con discapacidad que con una pequeña oportunidad están dando un ejemplo a toda la sociedad de cómo se debe reciclar y conservar la naturaleza”, acotó.

Precisamente, planteó que en la ciudad de Panamá más del 50% de los desechos son orgánicos; es decir, se le puede sacar provecho antes de que se conviertan en factor de contaminación para el medio ambiente del país.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

20 Sep 2017

Primer premio

7 6 3 4

BAAB

Serie: 14 Folio: 4

2o premio

8739

3er premio

8290

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código