FACEBOOK LIVE: ¿Qué quieres saber del Cepadem? Trataremos el tema desde las 2:00 p.m.

MATERIA EDUCATIVA

Calidad educativa y formación docente: Jaime Cheng Peñalba

Si se pudiera realizar un sondeo sobre el hábito de la lectura en la comunidad docente de todas las áreas del quehacer académico, obtendríamos un resultado inesperado o esperado. Preguntas como: ¿Tiene usted el hábito de la lectura? ¿Cuántos libros se ha leído en los últimos meses? ¿Cuál ha sido el último libro leído? etc... Las respuestas a estas interrogantes quizá nos sumirían en una profunda meditación mezclada con preocupación.

Un porcentaje significativo de docentes de distintas áreas académicas solo se conformaría con los libros de texto y los seminarios a los que son “obligados” a asistir para actualizarse. Fuera de esto, les resulta poco interesante leer documentos que no pertenecen a su área curricular.

Este problema obedece, en gran parte, a que el sistema de selección para otorgar una plaza de trabajo, tanto en la escuela particular como en la pública, solo exige títulos y puntos obtenidos en cursos y seminarios. Es más, es inverosímil que la experiencia docente recibe un puntaje ínfimo en comparación con los otros requisitos al momento de entregar la hoja de vida en el Ministerio de Educación.

La acreditación de estos títulos, incluso de posgrado y maestría, algunas veces no son reales indicadores para medir la calidad del docente, aunque el sistema así lo exige. Muchas veces nos encontramos con magísteres y doctores que no sienten pasión por la enseñanza y mucho menos por la buena lectura. Su interés radica en cobrar un jugoso salario todas las quincenas y elevar su imagen de “profesor difícil” por la estela de fracasos que dejan cada bimestre o cuatrimestre.

A todo lo anteriormente dicho se le añade el hecho de que en nuestro país no existe una cultura de lectores. La adquisición de los buenos libros está confinada a una elite que sabe el valor de la autoformación y no escatima en gastos para esto.

La publicidad comercial en nuestro país de tránsito ha desviado el apetito por la adquisición de bienes superfluos, en lugar de aquellos realmente necesarios. Sus excusas para no comprar libros van desde el hecho de confirmar que están “muy caros” hasta el extremo de decir que no tienen tiempo para leer. Muchos profesionales que tienen un gran poder adquisitivo prefieren gastar en celulares, autos de moda, joyas, adornos, objetos exóticos y otros objetos considerados de valor, para demostrar que se encuentran en un estatus diferente: pura apariencia y poco de formación personal. El docente se ha ido convirtiendo en víctima de la sociedad de consumo meramente material que ha ido en detrimento de su formación intelectual. Este tipo de actitud no solo refleja desgano y pereza intelectual, también representan una profunda ignorancia por aquellos quehaceres culturales que verdaderamente nos benefician. Recordemos: no podemos exigir a nuestros alumnos lo que nosotros no hacemos o no nos atrevemos a hacer.

Si usted lee este artículo y es capaz de hacerse una autocrítica al respecto, todavía está a tiempo para ir a la librería más cercana y empezar a adquirir el dulce placer que provoca la lectura de buenos libros.

Hace pocos días, durante una clase y con motivo de este escrito, un estudiante se me acercó y me comentó una frase que había escuchado de un autor famoso que me parece muy educativa y puede guiar nuestra forma de vida: “Si inviertes tu bolsillo en tu mente, tu mente invertirá en tu bolsillo”.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código