RECONOCIENDO DERECHOS

Titulaciones y tergiversaciones: Felipe Echandi Lacayo

El último mes se ha caracterizado por la enorme atención que se le ha prestado al tema de los derechos posesorios y las titulaciones de tierra, en particular por las acusaciones de corrupción contra oficiales del gobierno que han surgido al respecto. Tristemente, debido a esta situación, hemos polarizado el asunto demasiado y nuestra indignación contra la corrupción, la cual debe ser investigada y castigada de acuerdo a la ley, ha teñido con sus prejuicios el tema de la propiedad privada.

La institución de la propiedad privada es una de las más importantes que existen. Usted llega a su casa todos los días y cierra la puerta con el entendimiento de que nadie debe entrar sin su autorización. Del mismo modo, deja su carro en un estacionamiento público con la confianza de que vivimos en una sociedad donde se respetará su propiedad. Aunque vivimos en una sociedad con criminalidad y robo, no vivimos en una anarquía y los derechos de propiedad son usualmente respetados.

Lo que debemos entender es que la propiedad no existe porque la ley nos la otorga. El gran economista francés del siglo XIX Frederic Bastiat dijo alguna vez que “la vida, la libertad y la propiedad no existen porque los hombres hayan hecho leyes, al contrario, los hombres han hecho leyes ya que existen la vida, la libertad y la propiedad”.

Nuestra misma Constitución establece que “se garantizará la propiedad privada”. Es decir, el gobierno respeta la institución ya existente, no la crea. El Código Civil establece que “todo poseedor tiene derecho a ser respetado en su posesión”. Inclusive, creo que usted estaría de acuerdo en que sencillamente porque se ha aprobado una ley, usted no debería ser removido sin justificación de su casa o apartamento. La propiedad no está sujeta a las disposiciones gubernamentales, sino que las precede. ¿Acaso estamos de acuerdo con que gobiernos de países vecinos expropien a miles para satisfacer sus ansias de señorío y poder? No creo.

Es a través de esta perspectiva que debemos aproximarnos al tema de la titulación. El concepto de tener que pagar al gobierno por la titulación es una contradicción. Después de todo, cuando usted compró su carro, no creo que debió pagar el precio de compra nuevamente al gobierno por el derecho de tenerlo ni creo que estaría de acuerdo con hacerlo.

¿Por qué si usted disfruta de la propiedad sin tener que adquirir el derecho nuevamente del gobierno, usted no le quiere extender ese mismo beneficio a su hermano o hermana en las costas y las montañas? ¿A qué se debe su privilegio y no el de su hermano o hermana?

Este sencillo argumento nos guía al mecanismo efectivo de titulación que debería adoptarse. Debemos presumir la propiedad y apoyar un programa de titulación masiva, gratuita y transparente. Decirle a algún poseedor que ha heredado su terreno y cuya familia lo ha habitado por décadas que solo puede titular cinco hectáreas gratuitas y el resto debe ser pagada es equivalente a yo, gobierno, llego a su apartamento o casa y le digo que solo tiene derecho a ser dueño de su recámara y que si quiere seguir usando su cocina, debe comprármela, nuevamente.

¿Acaso no me diría usted que esa es su casa, que ha vivido en ella por años, que la compró de manera justa y honrada? ¿Acaso no le diría el poseedor del terreno que esa es su casa, que ha vivido en el terreno por años y que lo compró de manera justa y honrada? ¿Por qué usted sí puede adquirir un bien y que se le respete, pero el poseedor debe pagar, doblemente, por su propiedad?

Supuestamente, vendrán empresas que abusarán y comprarán a precios ridículos para vender después. Discúlpeme, señor propietario, pero no es acaso usted quien fija el precio de venta de su casa. ¿Por qué usted sí puede determinar el precio de venta libremente, pero su hermano poseedor debe quedar sujeto al arbitrio de lo que usted piense que es justo?

¡Qué argumento más contradictorio! De creer que la empresa malvada comprará las nuevas titulaciones para aventajarse de la ignorancia del campesino es equivalente a pensar que cuando los bancos de Calle Uruguay compraron los terrenos que ahora ocupan a los habitantes de las casas del sector, abusaron de ellos. Probablemente, esos terrenos ahora valen decenas de veces más que el precio de compra, pero no creo que nadie mire como injusta esa transacción.

La propiedad privada antecede las imposiciones de la ley. Los funcionarios corruptos deben ser investigados y castigados y debemos luchar por la transparencia, pero el derecho que usted disfruta, no se lo ignore a otro panameño. La respuesta correcta es la titulación masiva, transparente y sobre todo, gratuita. No le estamos vendiendo el terreno a esa gente, le estamos reconociendo su derecho antiguo y primordial a ser dueño de su tierra.

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