Compra de $333.3 en equipo de seguridad al grupo italiano finmeccanica

Acuerdos, contratos, agentes y comisiones

Por primera vez, en tres meses, el Gobierno acepta que una sociedad local actuó de intermediaria. Su dueño lo niega y dice que solo fue agente comercial.

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Las secuelas del acuerdo firmado el 30 de junio de 2010 entre el presidente, Ricardo Martinelli, y el entonces primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, siguen extendiéndose. Tanto en Italia como en Panamá.

Una deuda de $333.3 millones por la compra de equipos a empresas del conglomerado italiano Finmeccanica; la negativa del Gobierno panameño de dar detalles sobre los contratos, alegando motivos de seguridad nacional o denuncias de sobreprecios, son los principales elementos de la trama local.

Ahora, y como resultado de las investigaciones que realiza un tribunal de Nápoles sobre el supuesto pago de comisiones ilegales y los consecuentes arrestos de altos cargos del grupo empresarial italiano, surge el nombre de una sociedad panameña que, según el diario italiano Il Fatto Quotidiano, habría obtenido en “comisiones” el 10% del valor del contrato del grupo Finmeccanica con Panamá.

Se trata de la sociedad anónima Agafia Corp., propiedad de Gustavo Franchella, un argentino residente en Panamá. Como presidenta de su junta directiva aparece una joven chorrerana de 23 años llamada Karen De Gracia Castro.

Gestiones y comisiones

Agafia Corp. fue inscrita pocos días antes de que Berlusconi visitara Panamá, en junio de 2010, procedente de Brasil.

Las autoridades judiciales italianas vinculan a Agafia Corp. con Valter Lavítola, quien llegó de la mano de Berlusconi a Panamá, y que hoy está prófugo de la justicia italiana.

Igualmente identifican a la sociedad como el “enlace” entre el Gobierno panameño y Finmeccanica.

Las revelaciones sobre las actividades de Agafia Corp. forman parte de un expediente de la Fiscalía de Nápoles que contiene la transcripción de 39 conversaciones telefónicas interceptadas a Lavítola desde Panamá y Argentina.

Según el excanciller y vicepresidente de Panamá, Juan Carlos Varela, Lavítola fue el artífice de la firma del memorando de entendimiento de cooperación técnica de seguridad entre Panamá e Italia. El propio Martinelli elogió en su momento a Lavítola, por ser “una persona muy instrumental” para Panamá, tanto en el citado acuerdo para la adquisición del equipo de seguridad, como en la negociación del convenio de doble tributación con Italia.

Lavítola estuvo refugiado en Panamá, pero ya abandonó el país, dijo a La Prensa el ministro de Seguridad Pública, José Raúl Mulino.

¿Intermediarios?

El pasado miércoles, este diario preguntó al ministro Mulino por la sociedad Agafia Corp. y su presidenta Karen De Gracia. “Ni idea de quien sea esta joven, y desconozco la existencia de esta sociedad”, fue su reacción.

Sin embargo, su viceministro, Alejandro Garúz –presente en la entrevista– tímidamente reconoció que sí estaba al tanto de la existencia de la sociedad. “Ellos [Agafia] son supuestamente los representantes en Panamá del sistema Selex”.

Esta es la primera vez que un miembro del Gobierno acepta que hubo intermediarios en la negociación o seguimiento del contrato con el grupo Finmeccanica. Pero, a pesar de reconocer la existencia de Agafia, Garúz dijo no saber quién era Karen De Gracia, y que la persona que figuró en el proceso fue Gustavo Franchella.

“Ellos [los representantes de Agafia] vinieron al inicio e hicieron la conexión entre la gente de Selex y el Gobierno panameño”, agregó Garúz.

“Puede ser... pero no necesariamente es que sea intermediario, sino que es una filial en Panamá para tener presencia física, pero es la misma empresa”, agregó el ministro Mulino.

Más tarde, el ministro justificó la existencia de la sociedad por razones burocráticas: “para que nosotros podamos contratar tiene que haber una empresa registrada en Panamá para que pueda cobrar en Contraloría... Eso no significa absolutamente nada”, añadió.

Este diario envió un cuestionario a la Contraloría al respecto, pero no hubo respuesta.

¿También tienen representantes en Panamá la compañía AugustaWestland (que vendió por $102 millones seis helicópteros) o Telespazio, que suscribió un contrato para realizar la cartografía digital de Panamá por $22 millones? “No lo sé... pero nada impide que sea la misma. Pero esa información no la tengo y solo se necesita cuando ellos presenten las cuentas contra el Tesoro. Mientras, toda la relación es con Selex directamente”, respondió Mulino, al tiempo que aclaraba que “confía en su viceministro”.

El contrato firmado por Panamá con el grupo Finmeccanica incluyó el financiamiento con Citibank de Londres. Sin embargo, Mulino insistió en que “Panamá deberá pagar a Finmeccanica... el deudor de Citibank es Finmeccanica, pero la garantía de Citibank es el compromiso de Panamá”.

Contradicciones

Las versiones de Garúz y Mulino no coinciden con las de Gustavo Franchella.

Este argentino, quien asegura que llegó a Panamá en septiembre de 2009, primero negó categóricamente a este diario haber tenido rol alguno en la contratación entre el grupo italiano y Panamá.

Dos días más tarde pidió hablar sobre el tema, asegurando ser el único dueño de Agafia Corp., y que actuó como “agente comercial” de algunas de las empresas de Finmeccanica, brindando “servicios de apoyo mientras negociaban los complejos contratos con Panamá... Uno lo que hace es empujar los trámites para que salgan... dar servicio de apoyo para que las cosas se resuelvan de forma económica, eficiente y expedita”.

Franchella agregó que por políticas de confidencialidad no podía hablar de su contrato con Selex.

“El señor viceministro [Garúz] me conoce y me ha visto... Entiendo también que un viceministro no es un experto en relaciones comerciales”, acotó.

“He tenido reuniones con el viceministro Garúz, pero nunca en calidad de representante de la empresa... No tuve ningún mandato”, sostuvo Franchella, quien dice no haber cobrado honorarios, sino comisiones, “aunque no del 10%, como aseguran en Italia”.

En relación a Lavítola, Franchella dijo conocerlo desde mediados de 2005. “No hemos tenido contactos frecuentes, pero cuando vino a Panamá [en 2010], en calidad de consultor de Finmeccanica, me contactó. “Él ya tenía la arquitectura del negocio y buscaba a alguien conocido”, sostuvo.

´Joven diligente´

Publicaciones del diario italiano II Fatto Quotidiano dan cuenta de que la presidenta de Agafia es muy cercana a Lavítola e, incluso, “se hace pasar por sobrina del presidente Martinelli”.

“Lavítola es amigo del Presidente de Panamá; ha sido amigo de la sobrina del Presidente [Martinelli], una tal Karen, y creo que ella también trabaja para él”, dijo a los fiscales la empresaria italiana Angela Devenuto, quien está detenida bajo arresto domiciliario.

Por su lado, Gustavo Franchella describió a Karen [De Gracia] como una persona de su “confianza, muy diligente” y que cuando la conoció –a principios de 2010– tenía estudios de contabilidad y le ayudó en los trámites con Selex. También reveló que tras estas publicaciones, De Gracia le mostró una declaración jurada en la que negaba tener parentesco con algún funcionario.

Preguntado sobre el tema, el presidente Martinelli también guardó distancia: “Esa señora o señorita no es nada mío, no tiene ninguna relación familiar, comercial o laboral conmigo ni con ningún integrante de mi familia, y tampoco trabaja en el Gobierno”.

El mandatario fue igualmente enfático al señalar que “no sabe nada de sociedades anónimas panameñas en Italia”, y que ese tema es exclusivo del Ministerio de Seguridad.

A pesar de que De Gracia tiene apenas 23 años, parece moverse bastante en el mundo empresarial. Es dueña, según el sitio web www.playacommunity.com, del restaurante Muelle Morena, ubicado cerca de Gorgona. Y, además de su papel en Agafia Corp., fungió como presidenta (hasta julio pasado) de la sociedad Green World Group Corp. y de Latina Media Corp., inscrita un mes después de la visita de Berlusconi a Panamá.

El denominador común de estas sociedades es que entre las tres han realizado, en menos de un año, 16 movimientos de sus directivos. Además, tienen o han tenido como directores a los brasileños Danielle Louzada, Enzo Valori y Alexander Herodoto De Campos, todos vinculados con Lavítola, según información que reposa en el Tribunal de Nápoles.

Al respecto, Franchella asegura desconocer estas dos últimas sociedades, aun cuando sus dignatarios son los mismos de Agafia Corp., que es de su propiedad.

Este diario visitó el jueves pasado el restaurante Muelle Morena, propiedad de Karen De Gracia, pero estaba cerrado. Al llamar al local respondió –muy parcamente– un joven: “Karen, como usted sabe, no está ubicable en Gorgona...” y cortó la llamada.

Génesis de una controversia

El 10 de agosto pasado, La Prensa publicó una investigación que revelaba el creciente gasto en equipo del Ministerio de Seguridad Pública. La publicación hacía referencia a que los $490.4 millones asignados a ese ministerio en 2011, aumentaron a $548.4 en el presupuesto de 2012. Esta cifra no incluía los más de $300 millones del contrato “llave en mano” para la compra de seis helicópteros AgustaWestland AW139, 19 radares y una cartografía digital al grupo Finmeccanica, como parte del acuerdo firmado con el entonces primer ministro italiano, Silvio Berlusconi.

En esa investigación se informaba también de que el entonces ministro de Economía, Alberto Vallarino, había revelado que a Finmeccanica se le pagarían $92 millones en 2013 y $241.3 millones en 2014.

El 14 de septiembre pasado, el ministro de Seguridad Pública, José Raúl Mulino, junto con miembros de su equipo, acudió a la Asamblea Nacional para explicar la situación de la seguridad en el país.

Además del extenso relato sobre la labor de la cartera a su cargo, Mulino respondió a los cuestionamientos de los diputados de oposición, principalmente Jorge Alberto Rosas y José I. Blandón, sobre las revelaciones hechas por este diario, incluyendo los detalles del contrato con el grupo italiano y las investigaciones judiciales en marcha en Italia.

“Ese fue un acuerdo de Estado a Estado y no sé si el señor [Valter] Lavítola está en Panamá... me da exactamente lo mismo...”. “Lo que dice el diario La Prensa hoy [“Escándalo en Italia salpica a Panamá”] es falso, agregó el ministro con evidente disgusto.

Era el inicio de un nada agradable intercambio entre el ministro, dirigentes de oposición e, incluso periodistas, que aún no acaba.

Santiago Cumbrera

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