LAS VEGAS, ESTADOS UNIDOS

Balas acallan la música en la ciudad del juego y el azar

El saldo de la tragedia hubiera sido peor si el victimario, Stephen Paddock, hubiera tenido más experiencia, dijeron expertos.

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Los asistentes a un concierto de música ‘country’ buscaban refugio ante las ráfagas disparadas por Stephen Paddock el domingo, en Las Vegas, Estados Unidos. Los asistentes a un concierto de música ‘country’ buscaban refugio ante las ráfagas disparadas por Stephen Paddock el domingo, en Las Vegas, Estados Unidos.
Los asistentes a un concierto de música ‘country’ buscaban refugio ante las ráfagas disparadas por Stephen Paddock el domingo, en Las Vegas, Estados Unidos. David Becker

Las balas partían el aire y parecían caer del cielo. Al llegar a sus objetivos, acallaron las notas musicales que, cargadas de adrenalina, contagiaban el ambiente y hacían las delicias de quienes se movían al ritmo del solo de guitarra que ejecutaba el cantante country Jason Aldean, que cerraba un festival de música al aire libre en pleno centro de Las Vegas.

El resultado: al menos, 59 personas muertas y más de 527 heridos.

Inicialmente, muchos creyeron que las ráfagas que escuchaban eran fuegos artificiales, según dijo Ralph Rodríguez, quien se encontraba en el concierto.

Rodríguez pasaba el fin de semana en el piso 33, habitación 134, del hotel Mandalay Bay, un piso arriba desde donde Stephen Paddock quebró una de las ventanas para, armas automáticas en mano, disparar a mansalva contra la multitud.

Originario de Pomona Valley, cerca de Los Ángeles, Rodríguez se encontraba con un grupo de 8 a 12 amigos, quienes resultaron ilesos, disfrutando la presentación de Aldean cuando el horror comenzó.

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“Había cantado dos o tres canciones cuando escuchamos lo que pensamos eran fuegos artificiales”, reiteró.

“Pero luego comenzaron y simplemente no paró. Vimos las luces en el escenario y la banda paró. Justo entonces, toda la gente que estaba en el festival comenzó a correr como manada hacia nosotros”. “Fue una experiencia horrible, pero todos nos estábamos ayudando entre todos. La gente no solo agarraba a sus seres queridos, sino a cualquier extraño: vi personas tomando a niños que no eran de ellos, otros empujando sillas de ruedas. Hacían lo que podían”, sostuvo.

El gran problema, recordó, era que no sabían de dónde venían los disparos. “Corríamos, pero no sabíamos exactamente adónde correr. Era increíblemente caótico”.

Oficiales de policía finalmente les instruyeron a dirigirse hacia la salida lo más rápido posible.

“Terminamos en una esquina y tuvimos que saltar una cerca de 10 pies [3 metros], usamos esas barreras metálicas como escalera y comenzamos a lanzar gente de un lado y atraparla del otro”, rememoró.

Durante el escape, también vio cuerpos caídos. “No sabíamos si se habían caído o habían sido impactados por un disparo. Algunos que ayudamos estaban sangrando”. “No sabíamos por qué, no teníamos tiempo de preguntar. Les decía: ‘si puedes sostenerte, sostente’, y seguíamos andando”, informó Rodríguez.

Eventualmente, cuando pudo llegar a su cuarto del Mandalay Bay, un masivo complejo de casino y resort, fue que se dio cuenta de que el responsable de esta tragedia se estaba quedando justo en el piso de abajo.

Robert Hayes, un bombero de Los Ángeles que estaba viendo el concierto cerca del escenario, declaró que primero pensó que los disparos se debían a un mal funcionamiento del equipo, pero no tardó en sumarse a los socorristas.

“Era como una escena de guerra”. Mesas y vallas de metal se convirtieron en camillas improvisadas, añadió Hayes, que consideró que con las miles de personas concentradas, Paddock “no tenía que ser bueno” disparando para producir esa masacre.

El saldo hubiera sido peor si el victimario hubiera tenido más experiencia, dijeron expertos, y aseguraron que es imposible prevenir una tragedia así. “Lo irónico es que la seguridad en Las Vegas es realmente muy buena, pero una mente medio creativa y ganas de hacer algo en un país libre generan cosas como esta”, agregó Tegan Broadwater, presidente y fundador de Tactical Systems Network, una consultora en seguridad, con sede en Texas.

EL FRANCOTIRADOR

El estadounidense Stephen Paddock, de 64 años de edad, parecía que tenía, según reseñan las agencias de noticias, una vida tranquila en una comunidad de retirados, ubicada en las desérticas colinas rojas de Nevada donde compró una casa en 2015 cerca de los casinos, ya que era un jugador compulsivo.

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El domingo, rayando las 10:00 p.m., cometió el tiroteo más mortal en la historia reciente de Estados Unidos, y posteriormente se suicidó. Stephen, según su hermano, Eric Paddock, era un hombre pacífico quien se mudó a Nevada, donde los juegos de azar son legales, en parte, debido a su afición por el póker online.

Stephen hizo apuestas por decenas de miles de dólares, aunque no estaba claro si había ganado o perdido, informó NBC News, citando a funcionarios de la ley no identificados.

Su hermano aseguró que tenía un par de armas guardadas y tal vez un rifle, “pero no armas automáticas”. En la casa de Stephen, en Mesquite, Nevada, se encontraron 18 armas de fuego de diferentes calibres, explosivos y miles de balas, explicó el jefe de policía del condado Clark, Joseph Lombardo.

Eric Paddock señaló que estuvo en contacto hace unas semanas con su hermano, enviándose mensajes sobre cortes eléctricos luego del paso del huracán Irma por Florida.

El padre de ambos era Patrick Benjamin Paddock, un ladrón de bancos quien estuvo en la lista de los más buscados del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) en la década de 1960.

El atacante de Las Vegas no tenía antecedentes criminales, salvo una infracción de tráfico, dijo la Policía. Sharon Judy, una de sus antiguas vecinas en Viera, Florida, declaró al diario Orlando Sentinel que Stephen Paddock era un hombre amistoso que se describía como un jugador profesional.

Paddock tenía una licencia para cazar en Texas, donde vivió un tiempo, además de una licencia de piloto, y al menos una avioneta de un solo motor a su nombre.

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) reivindicó la masacre, alegando que Paddock era un “soldado convertido al Islam hace algunos meses”, pero el FBI, que investiga el ataque, descartó por ahora lazos con una organización “terrorista”.

CONTROL DE ARMAS

La Casa Blanca señaló ayer lunes que ahora sería “prematuro” iniciar un debate sobre el control de armas, luego de que se diera una matanza de, al menos, 59 personas en Las Vegas y que la prioridad debe ser la unión del país.

“Hay un momento y un lugar para el debate político, pero ahora es el momento de unirnos como país”, manifestó la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee, quien recordó que hay una investigación en marcha y “sería prematuro discutir política cuando no conocemos todos los hechos”.

Lo ocurrido en Las Vegas, sostuvo Huckabee, fue “una tragedia indescriptible. Hoy es un día para consolar a los sobrevivientes y recordar a los que hemos perdido. Nuestros pensamientos y oraciones están con esas personas”.

Sobre la conveniencia de una discusión acerca del control de armas en el país, adujo que “pienso que es algo de lo que podemos hablar en los próximos días y ver cómo podemos avanzar”.

Sin embargo, afirmó que la ciudad de Chicago tiene “una de las más estrictas leyes de control de armas”; sin embargo, registró casi 4 mil víctimas por armas de fuego en 2016. “Cuando llegue el momento para que esa conversación ocurra, pienso que precisamos observar cosas que tengan un impacto real”, afirmó.

Pese a la matanza del domingo en Las Vegas, ayer lunes en el hotel-casino Mandalay Bay, las máquinas tragamonedas seguían girando. Hagan sus apuestas...

(Con información de AP, Reuters y AFP).

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