CONTRASTES. DEPORTISTAS Y POLÍTICOS

Goleador presidenciable

En su segunda carrera como candidato presidencial, el exfutbolista George Weah es el favorito para gobernar su país.

Deportistas con sed de poder

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Weah aspira a ser el presidente de Liberia, un país fundado en 1847 por los esclavos que fueron liberados en Estados Unidos. Weah aspira a ser el presidente de Liberia, un país fundado en 1847 por los esclavos que fueron liberados en Estados Unidos.
Weah aspira a ser el presidente de Liberia, un país fundado en 1847 por los esclavos que fueron liberados en Estados Unidos. Thierry Gouegnon

Lothar Matthäus, Marco van Basten, Romario, Ronaldo, Zinedine Zidane, Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Roberto Baggio, Ronaldinho, George Weah.

Nelson Mandela, Kwame Nkrumah, Ellen Johnson-Sirleaf, Charles Taylor, Robert Mugabe, George Weah.

Las dos listas poco tienen que ver entre sí: son los mejores jugadores del fútbol premiados por la FIFA y algunos mandatarios africanos. Un nombre, sin embargo, aparece en las dos.

George Weah, el delantero que anotó goles de todos los colores en las canchas más importantes del fútbol europeo, está a un paso de convertirse en el nuevo presidente de Liberia.

Atrás quedaron los regates veloces del liberiano, sus goles de puntillazo, sus desbordes y la magia con la pelota que le valió el único premio como mejor jugador del mundo para un africano.

Y fue desde ese entonces, sin saberlo, que Weah comenzó a ser parte fundamental de la política de su país.

Por aquella época, a fines del siglo pasado, Liberia sangraba una guerra civil cruel -como todas-. Cuentan los militantes de Charles Taylor, quien hoy cumple una condena de 50 años por crímenes de lesa humanidad en su paso como presidente de ese país, que los enfrentamientos se detenían para ver a Weah en el París Saint Germain o en el AC Milan.

Al finalizar su carrera en el fútbol profesional, Weah anunció su interés por la política y logró los pactos necesarios para ser candidato a la presidencia en 2005.

Logró pasar a la segunda vuelta, en la que perdió por casi un 19% ante Ellen Johnson Sirleaf, quien aún es la presidenta de Liberia. Desde aquel entonces, y aún hoy en día, la base de la figura política de Weah tiene dos partes: el apoyo por haberse convertido en una de las más grandes figuras del mundo deportivo; y la de tener poca -o nula- educación política o de administración pública.

Al perder en 2005, Weah aseguró que los resultados habían sido arreglados, lo que ocasionó que sus seguidores salieran a la calle y causaran disturbios. Hasta que por fin aceptó su derrota.

En 2011 intentó volver a ser candidato presidencial, pero no obtuvo las alianzas necesarias y al final se postuló al Congreso. Allí obtuvo casi el 80% de los votos del condado que representaba. Su rival, por esas ironías de la vida, fue el hijo de Sirleaf.

Ahora, en 2017, Weah pasó a la segunda ronda como el candidato más votado, con casi un 40% obtenido. Su contrincante es Joseph Boakai, el vicepresidente de Johnson Sirleaf en este último término y quien es apodado Joe Durmiente por haber sido captado en varias oportunidades dormido durante actos públicos.

Boakai cuenta, sin embargo, con la plataforma de la administración de Johnson Sirleaf, quien obtuvo el premio Nobel de la Paz en 2011. Además, ha sido galardonada a nivel internacional por tener una administración que ha priorizado el bienestar social, derechos civiles, fomento cultural, reducción de la deuda externa y una cohesión social mucho más pacífica. Sirleaf, incluso, tuvo que enfrentar una de las peores crisis sanitarias de Liberia en 2014, cuando se propagó el ébola por todo el país y gran parte del continente africano.

Y su sucesor ahora puede ser Weah, un goleador nato, un sabueso del área chica. Un delantero que solo necesitaba el espacio más mínimo para cambiar el marcador de un partido.

En esta campaña, al igual que en su anterior postulación, se ha criticado su falta de carrera política. Pero también ha recibido mucha crítica por haber escogido a Jewel Howard Taylor, la exesposa del dictador Taylor, quien aún es figura querida en Liberia. Weah, el futbolista, el matador, ahora pretende asumir el papel más importante de toda su carrera: liderar a una república entera.

Deportistas con sed de poder

Si Weah se convierte en el presidente de Liberia, sería sin duda el deportista que ostentaría el cargo público más importante de la historia. Sin embargo, en el mundo hay varios otros.

El futbolista Pelé, por ejemplo, fue ministro  de Deportes de Brasil a mediados de la década de 1990.

Romario, otro brasileño, y quien al igual que Weah fue mejor jugador del mundo de acuerdo con la FIFA, fue diputado y ahora es senador.

El boxeador filipino Manny Pacquiao, considerado como uno de los mejores púgiles libra por libra en la historia del deporte, fue representante y actualmente es senador de Filipinas.

En Panamá también hay dos ejemplos de deportistas que han tenido un puesto político. El exboxeador Héctor Carrasquilla, quien perdió las dos únicas peleas en las que había un título en juego, es hoy diputado. Y también el exbeisbolista Omar Moreno, quien dirigió Pandeportes.

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