Adiós, dama de las tablas

Actores locales recuerdan a Eneida Valdés como una artista versátil y de personalidad diáfana y franca.

Temas:

En 1995, el Instituto Nacional de Cultura rindió homenaje a Valdés por su aporte valioso a las artes. Le acompaña su esposo Harry Iglesias. LA PRENSA/Archivo. En 1995, el Instituto Nacional de Cultura rindió homenaje a Valdés por su aporte valioso a las artes. Le acompaña su esposo Harry Iglesias. LA PRENSA/Archivo.
En 1995, el Instituto Nacional de Cultura rindió homenaje a Valdés por su aporte valioso a las artes. Le acompaña su esposo Harry Iglesias. LA PRENSA/Archivo.

La década de 1940 fue testigo del inicio de Eneida Valdés en el ámbito actoral. De acuerdo con una publicación de Patricia Pizzurno y Celestino Araúz, se inició en las tablas bajo la dirección de Anita Villalaz.

A Eneida Valdés se le recuerda por sus cualidades artísticas y personales. Más allá de sus múltiples encarnaciones en la dramaturgia y de haber dado voz a los personajes de las radionovelas que se transmitían en la década de 1950 desde la Calle Estudiante, Valdés siempre tuvo un sentido del aprendizaje y la disciplina arraigada en su personalidad.

El técnico y diseñador de iluminación, Javier Sarsanedas, la recuerda por su memoria excepcional y su sentido de compañerismo.

Sarsanedas afirma haberla conocido en las cercanías de 1960. “Solía interpretar entonces papeles dramáticos y fuertes”, dice el especialista escénico del centro de convenciones Atlapa, quien agrega que entre sus virtudes se encontraba una voz y dicción admirable.

El director del departamento de arte teatral de la Universidad de Panamá, Eugenio Fernández, recuerda la interpretación de Valdés en la obra original del dramaturgo argentino Roberto Cossa, La nona, que inmolaba al género grotesco, escasamente desarrollado en el país.

“Fue un éxito tremendo en 1989”, asegura Fernández, quien explica que la caracterización de Valdés salió de los cánones actorales de aquel entonces. “Además, funcionó como una metáfora del estado crítico del istmo en aquella época”, dijo.

LA SEÑORA DE ANTÓN

El fallecimiento de Valdés el pasado 25 de diciembre dejó un vacío en el ámbito artístico, que la recuerda como pionera teatral, declamadora y voz de múltiples comerciales.

“Creo que el cuadro escénico de RPC Radio le debe mucho”, continúa Eugenio Fernández, quien asegura que Valdés junto con su esposo, el también actor Harry Iglesias, fueron puntales para diversas producciones en Panamá.

A Eneida Valdés se le recuerda como “la primerísima actriz del teatro”.

Su personalidad, diáfana, sincera y cabal, según la describen sus colegas, la hacía una persona confiable.

El director y productor teatral Edwin Cedeño la describe como una de las “grandes divas del teatro panameño”.

“Era de corazón noble y comprometida con lo que hacía”, dice.

Valdés, quien nació el 26 de mayo de 1929 en el distrito de Antón en la provincia de Coclé, actuó bajo la dirección de Cedeño en 1997 en la obra E l señor de las patrañas, montaje con el que decidió despedirse de las tarimas teatrales antes de su breve retorno en el año 2000.

Para Cedeño, quien es fundador del Centro de Formación y Creación Escénica Teatro La Quadra, la memoria de Valdés subsiste de manera férrea. “Me llamó hace unas semanas para despedirse y dejarme un regalo”, comenta.

Una llamada similar recibió igualmente la actriz Ceila González, quien conoció a Valdés en los alrededores de 1990 al formar el grupo teatral Talía, junto con los artistas Maricarmen Sarsanedas y Harry Iglesias.

“Participamos juntas en unas cinco obras”, recuerda González, quien le atribuye su sentido de humildad como su mejor virtud.

“Fue como una hermana que siempre me dio buenos consejos”, recuerda González.

Eneida Valdés falleció a los 84 años, producto de las complicaciones de salud que llegan con la edad.

Aunque estaba muy lúcida, su cuerpo ya no tenía el vigor de su juventud, explica la actriz y productora del teatro ABA, Anina Horta, quien la conoció por más de 25 años.

Al retirarse de las tablas, Valdés encontró refugio en otras manifestaciones artísticas como la pintura, el tallado y la creación de nacimientos artesanales.

“Fue una mujer completa”, agrega Ceila González, quien asegura que pese a sus múltiples compromisos siempre encontró tiempo para dedicarle a su familia.

Con su esposo y eterno compañero de escenario, Harry Iglesias, tuvo cinco hijos. Y aunque el deceso de su esposo en 1998 y posteriormente en 2012 el de su hijo, el periodista y decano de la Facultad de Comunicación Social en la Universidad de Panamá Harry Iglesias, hijo, sacudieron su espíritu, dejó su dote de humildad entre su abundante descendencia.

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

20 Jun 2018

Primer premio

7 0 1 9

DDCB

Serie: 3 Folio: 8

2o premio

2206

3er premio

7503

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código