Al borde de arrebatarse la vida

El suicidio es un fenómeno complejo en el que intervienen factores físicos, psicológicos y sociales.

El suicidio es un problema de salud pública de peso, pero en gran medida prevenible.

Sin embargo, causa casi la mitad de todas las muertes violentas en el mundo y acarrea costos económicos de miles de millones de dólares, indica la Organización Mundial de la Salud.

La psicóloga Rodsella Aragundi, de la Fundación Relaciones Sanas, explica que el suicidio es comúnmente asociado con la depresión, pero no todos los suicidios cuentan con un trastorno depresivo.

“A veces puede enmascararse con conductas riesgosas como consumo de drogas y alcohol. Un historial de trauma emocional, como el abuso sexual o físico, violencia doméstica, pérdida de un ser querido y problemas económicos, pueden conllevar a una persona a contemplar el suicidio y, en última instancia, llevarla a cometer el acto”, indica.

Según la psicóloga, no hay un perfil definido de la persona que desea suicidarse, pero sí existen señales a las cuales se debe estar alerta en caso de sospecha, que son el deseo de querer morir, hablar de la muerte o de no querer seguir viviendo, entre otras.

El suicidio es el acto de terminar con la propia vida, resume Aragundi.

El psicólogo Emmett Villavicencio, del Instituto de Salud Mental, señala que las conductas suicidas se pueden clasificar en el suicidio consumado (cualquier conducta autodestructiva que acaba con la vida del individuo que la comete), el intento suicida (cualquier conducta autodestructiva orientada a terminar con la vida del individuo, pero en la que el resultado final no termina en la muerte) y la ideación suicida (pensamiento sobre incurrir en una conducta suicida con o sin un plan específico para morir).

MÓVILES

El suicidio es un fenómeno complejo en el que intervienen factores físicos, psicológicos y sociales, aclara Villavicencio. “La interacción de estos tres factores determina aspectos de la personalidad”, agrega.

Las tasas son más altas entre varones que mujeres, aunque las damas presentan más intentos de suicidio, menciona.

Entre los grupos vulnerables están aquellos con enfermedades terminales, con enfermedades mentales (depresión, esquizofrenia, bipolaridad), la tercera edad, homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexual, menciona el psicólogo.

“Existen factores que aumentan el riesgo, como lo son aislamiento social, dificultades psicológicas y emocionales, problemas de salud, una vida con estresores, problemas maritales, ambientes familiares inestables, vivir en el área rural, tener problemas de adicción a las drogas y al alcohol, haber sufrido abuso, tener acceso fácil a armas, haber sufrido de pérdidas interpersonales no procesadas, haber perdido el empleo y ser afectado por un evento traumático”, indica Villavicencio.

Cada individuo es diferente, y lo que para uno puede ser fácil de manejar para otro es difícil de hacerlo, lo que lo lleva a enfrentarse a situaciones que no puede lidiar fácilmente sobrecargándolo emocionalmente, explica Aragundi.

El psicólogo Ezequiel Meilij recalca que la presencia de trastornos mentales (en especial aquellos que afectan el estado de ánimo) son un factor de riesgo, pero no un requisito para que alguien esté en riesgo suicida. “Atravesar una situación traumática repentina, sin historia previa de trastorno mental, y sin las herramientas necesarias para afrontar la situación puede llevar a una persona a la decisión de quitarse la vida”.

Empero, advierte, los individuos con trastornos del estado de ánimo son muchos más susceptibles al suicidio que otros en la población general.

RECOMENDACIONES

El suicidio es, a la fecha, un tema tabú que se maneja en silencio, comenta la psicóloga Aragundi, quien añade que este mal se puede superar hablando sobre ello.

“En la medida en que todos podamos hablar sobre el tema, se incrementan las posibilidades de prevenirlo. Existe el mito de que si habla, se incita al suicidio. Esta creencia es totalmente falsa, muchas personas que contemplan la idea no se atreven a hablarlo por la vergüenza de tener este tipo de pensamientos negativos”.

Agrega que se debe estar alerta a las señales que puedan indicar una ideación suicida, y hay que contar con soporte emocional para buscar tratamiento.

El psicólogo Meilij añade que la propia familia influye en la forma de pensar y actuar de la persona, así como en la manera en que se manejan las emociones y se forma la personalidad. En este sentido, “la psicoterapia brinda la oportunidad de cambiar nuestras historias familiares, de vida y las propias para bien”, dice.

Según Aragundi, la regulación de las emociones es importante cuando se debe lidiar con el estrés. “Debemos tratar de buscar un balance entre lo que sentimos, hacemos y pensamos. Afrontar los problemas, en vez de alejarnos de ellos, y decir lo que se piensa, en vez de quedarse callado, son maneras asertivas de manejar el día a día”.

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